Hurtado

Hurtado

 

Como fruto de la alianza con la revista Tropo a la uña, Vértice inaugura la sección Archivo Tropo, en donde de manera paulatina aparecerán los mejores textos de esta ya mítica publicación literaria, la cual desde 1996 alimenta heroicamente la vida cultural cancunense.

Para abrir este segmento, presentamos la siguiente necrológica -léase como una entrañable semblanza-, escrita por Miguel Meza, sobre Carlos Hurtado aparecida en el número 7 de Tropo (nueva época).

Por su obra literaria (la cual está cimentada en la  novela “Cancún todo incluido”, la primera de y sobre la ciudad), Hurtado se consolidó de forma espontánea como uno de los narradores peninsulares más destacados y, por su labor cultural como creador de espacios como la Casa del Escritor, como el promotor más importante de Cancún.

 

 

Carlos Hurtado

(1955-2015)

Miguel Ángel Meza

 

Probablemente, Carlos Hurtado minimizó su importancia dentro de la historia de la literatura cancunense, él, que tanto aportó para su conocimiento. Y quizá muchas veces se dejó vencer por un rasgo de carácter muy suyo oscilante entre los entusiasmos arrebatados (impulsores de sus buenos proyectos) y el desaliento a veces morboso (causa de sus eventuales parálisis creativas).

Quedará para nuestra incipiente historia literaria local, sin embargo, su rol como precursor en el reconocimiento de los primeros autores del patio y el impulso decidido a la obra de estos al compilar y difundir sus trabajos en la colección Cuadernos de Cancún. Editados de manera artesanal por el propio Carlos en su casa, estos cuadernos eran modestas hojas con ilustraciones alusivas a los textos (poemas y cuentos en su mayoría) impresas en papel de distintos colores y engrapadas a mano. Así, de 1992 a 1996, nos dimos a conocer muchos de quienes empezábamos a pergeñar letra impresa con afanes creativos, y se difundieron autores con más trayectoria, pero casi inadvertidos.

Ahí surgió también la idea de editar la primera antología de escritores cancunenses Voces de ciudad joven, en 1995, a propósito de los 25 años de creación de la ciudad. La obra ha resultado fundamental para rastrear la historia literaria local, pues consigna una etapa inicial del trabajo creativo en una ciudad como Cancún, en ese entonces con pocos asideros para arraigar una tradición cultural en el área de literatura. Quien revise este volumen podrá constatar la seriedad al encarar el reto, pues podrá comparar la calidad de las voces aparecidas entonces y la evolución de muchas de las que continuaron expresándose.

Como escritor solían flagelarlo ciertas inseguridades a las que supo reponerse explotando sus mejores atributos: un excelente oído para el diálogo y reproducción coloquial del habla; un sentido del humor sesgado, algo taimado, pero certero; y una mirada corrosiva y crítica sobre nuestra realidad social y política, de una efectividad contundente. Así lo demostró primero en su libro Crónicas de Cancún publicado en 1996, selección de textos de la columna del mismo nombre aparecida de 1993 a 1995 en el periódico Por esto! de Quintana Roo, donde desnudaba con amenidad e ironía abusos de políticos y taras sociales incrustados en nuestra realidad.

Quedó demostrado asimismo en su obra Cancún, todo incluido (la primera novela sobre Cancún y auténtica precursora de nuestra literatura) en cuyo prólogo a la primera edición (la de 2001) escribí que se trataba de “una obra realista de intriga política muy actual con un mundo verosímil de personajes creíbles, casi identificables. Desde el inescrupuloso círculo empresarial de los hoteleros hasta los entretelones de la conjura política de alto nivel —pasando por la corrupción de una lideresa de colonos, el fenómeno del desempleo y el arribismo de una madre de familia de clase media—, la novela da cuenta también de la prostitución infantil en la zona de tolerancia y el consumo de enervantes entre los poseedores del poder político y económico”.

Menos suerte corrió tal vez en la realización de su segunda novela Otra vez Las Margaritas, de 2009, obraciber-epistolar donde hace una reflexión crítica sobre el cansancio natural de la relación conyugal, y una defensa del amor, la pasión y las aventuras extramaritales a partir del encuentro de dos enamorados a través de Internet luego de treinta años de distanciamiento. Es una novela amena y atractiva debido a la capacidad del autor en el manejo de diálogos chispeantes, a su sentido del humor ocurrente y a la estructura lineal de la obra. No obstante, la preocupación del autor por darnos a conocer su vehemente defensa del amor libre y la exposición detallada de la crisis matrimonial del siglo XXI en boca del narrador, descubren insuficiencias en la forma, aunque el interés por la historia nunca decae.

Distanciado del amigo por muchos años debido a intereses y afanes opuestos, me llegué a enterar sin embargo de algunas contingencias de su devenir, como suele ocurrir en una ciudad tan pequeña donde “todo mundo se conoce”, pero cuyos habitantes también pueden alejarse como si vivieran en megalópolis laberínticas. Así, supe de sus altibajos empresariales, de su pasión por las aves exóticas y las artesanías, de su interés por la discusión social y el activismo político, de su paso por la Dirección de Cultura del Municipio Benito Juárez en 2011, donde se dice que destacó por el rescate del edificio que albergaba el infortunado teatro de la ciudad para convertirlo en el Instituto de la Cultura y las Artes, un espacio cultural pujante y activo.

Genuinamente desprendido y generoso, Carlos resaltaba por una cualidad que nadie puede escatimarle: ser muy amigo de sus amigos. La experimenté en carne propia en un momento en que mi estrella era opacada por nubarrones existenciales, cuando (allá por 1998) me ofreció dirigir la revista literaria TROMPO a la uña (el nombre original de ese primero y único número y antecesora de la presente publicación) y luego accedió a mi petición de rescatar la Casa del Escritor recién fundada por él, proyecto que cambió mi vida en la siguiente década y que él había comandado escasamente solo el primer año (presa en ese entonces de los vaivenes anímicos referidos).

En su muerte ocurrida el sábado 17 de enero a consecuencia de un cáncer en el hígado (detectado seis meses antes) hay un retrato fiel de su personalidad y manera de enfrentar los hechos. Según relata su familia, Carlos, consciente de la incurabilidad de su mal y luego de ver por fin reunidos a sus hijos y a su nieta, desestimó seguir ingiriendo los medicamentos proveedores de una inestable extensión vital… y se dejó ir, en una decisión mezcla de valentía y desaliento resignado, pero también dignidad humana ante el sufrimiento. tropo

 

 

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Miguel Ángel Meza. Ciudad de México. Poeta, narrador, crítico y editor. Desde 1986 radica en Cancún. Fue director de la Casa del Escritor de Cancún (1997-2004) y de la revista literaria tropo a la uña (primera época, 1998-2007). Es autor de los poemarios Destellos de mareas (Praxis, 2004) y El rostro que habitamos (2015) y del libro de cuentos Cada quien su paraíso (Letramar-CCL, 2014). Actualmente, coordina varios talleres de lectura y edita la revista literaria Tropo (segunda época). Obtuvo en 2019 el Premio Internacional de Poesía Caribe-Isla Mujeres.

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2 comentarios

  1. Bella semblanza del querido Hurtado… Agregaría un dato : La segunda edición de Cancún todo incluido y Otra vez las margaritas pertenecen al catálogo de unas letras industria editorial, sello que está cumpliendo quince años.

    1. Muchísimas gracias por tu comentario Eugenia. Tenemos programado publicar una entrevista completa del trabajo que fue la segunda edición de esa novela fundacional de Cancún. Gracias por ser parte de esa linda historia. Pronto en las páginas de Vértice.

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