Cuento

Cuento | El reloj de Inglaterra (Parte I) de Jorge Antonio Villalobos

El reloj de Inglaterra

El reloj de Inglaterra

 

A continuación, presentamos “El reloj de Inglaterra”, la primera de tres partes de este cuento largo (o noveleta) del escritor mexicano Jorge Antonio Villalobos, en exclusiva para Vértice, Letras de Grupo Pirámide.

 

 

El reloj de Inglaterra

 

 

Teresa sale de la oficina principal, como todos los lunes, y dirige su mirada hacia el privado de su novio y él, que está al pendiente de todos los movimientos de su pareja, le guiña el ojo. Teresa y Miguel laboran, ella como secretaria y él como asistente de informática, en la Secretaría de Prestaciones Sociales del Estado, la SEPSOE. Ella es secretaria del titular del organismo, el ingeniero Alberto Velasques, con doble ese Teresita y sin acento por favor, no me cambie el apellido. En el transcurso del año no solo Teresa se ha adaptado a la forma de trabajar de su jefe, sino conoció a Miguel, con quien estaba segura habría de casarse. Aunque en su currículum Teresa manifestó ser secretaria ejecutiva,ella únicamente terminó la preparatoria y consiguió el trabajo, urgida por ayudar en el gasto familiar, gracias a un antiguo compañero de secundaria que milita en el partido. Al principio las órdenes eran simples, Teresita un café por favor, dos de azúcar y crema y comuníqueme a la oficina del señor gobernador y no olvide que necesito los papales pendientes de firma.Todas sus funciones eran guiadas por la misma inercia de todo el personal de la dependencia, ella se dejaba llevar por la corriente para que las cosas encontraran su lugar. No obstante, poco después, cuando el ingeniero comenzó a familiarizarse con su jerarquía, las cosas fueron cada vez más complicadas. Ahora las funciones de Teresa no incluyen nada más la agenda de actividades, llamadas, memorandos, citas, oficios, cheques, correspondencia, correo electrónico, archivos, firma de documentos, caja de seguridad y dos cuentas bancarias correspondientes al fondo revolvente del titular de la dependencia, sino, además del café con dos de azúcar y crema, cigarros, tortas, gorditas, aspirinas, antiácidos, refrescos y todos los lunes enviar a Margarita, una de las empleadas de limpieza, a lustrar los zapatos del ingeniero a la plaza principal. La costumbre de los zapatos inició el lunes de la segunda semana de actividades, cuando el ingeniero llamó a Teresita, quien encontró a su jefe en calcetines y con los zapatos en la mano, y este amablemente le dio las instrucciones para ser repetidas a Margarita. El lunes siguiente Teresa salía de la oficina de su jefe cuando escuchó, Teresita, no se le olviden mis zapatos, los necesito en veinte minutosy ella al mirar hacia el suelo vio los zapatos a un lado de la puerta. El lunes posterior la orden solo fue un Teresitay el ingeniero, mientras leía varios documentos, con el índice de la mano izquierda apuntaba a sus zapatos. A partir de entonces todos los lunes Teresita, antes de salir de la oficina con todos los pendientes del día y del resto de la semana, se agacha flexionando las rodillas por los zapatos del ingeniero y sale cargada de papeles, expedientes, su libreta y los zapatos. Ella tiene gusto por su trabajo, aunque inicialmente algunas funciones no eran de su agrado, como solicitar el envío de flores a la misma dirección, reservaciones en hoteles y restaurantes fuera de la ciudad, hasta escribir notas con sus propias palabras,ponga usted lo que le gustaría leer al recibir flores Teresita,para colocarlas en un ramo de rosas, actividades laborales por las que Teresita pudo tener conocimiento de una parte de la vida privada de su jefe. Estas instrucciones especiales eran otorgadas con la misma seriedad que aquellas propias de la dependencia, seriedad que puso de manifiesto la circunstancia implícita de que Teresita debe mantener en estricta reserva esa información, de la misma manera que la combinación de la caja de seguridad o las contraseñas de las cuentas bancarias. El ingeniero Velasques nunca se ha preocupado por la opinión de su subordinada por el hecho de que, en palabras del mismo ingeniero, es una persona simplemente elemental… el fuego quema, el agua moja y su capacidad de reflexión no va más allá de que dios creó el mundo,de hecho Teresita jamás ha comentado con nadie, incluido Miguel, la relación del ingeniero, pero no por lealtad o ética y sí por pudor y la vergüenza que le produce cualquier tema que trate de sexo, incluso después de haber perdido su virginidad con Miguel. Teresa ya había sospechado algo sobre el ingeniero desde el primer día que atendió las llamadas con Alberto por favor,en las que la voz es de una mujer joven. Las llamadas de la esposa son diferentes,Teresita buenos días, ¿me podría comunicar con el ingeniero?, habla la señora Hernández de Velasques, a ver si no está muy ocupado,llamadas que no duran más de un minuto. Teresita lo nota en el conmutador, cuyo botón de la línea en uso parpadea, mientras que las llamadas con Alberto por favorsolían ser de media hora hasta una hora. Sin embargo, desde hace dos meses aproximadamente, ella se ha librado de esas funciones gracias a que el ingeniero de la noche a la mañana dejó de enviar rosas y hacer reservaciones.

A sus veinticuatro años, tras su noviazgo con Teresa, en Miguel creció la conclusión de que su novia habrá de ser su esposa. Miguel es un hombre rutinario, por la mañana toma el pequeño desayuno que le prepara su madre, quien lo bendice antes de salir de casa. Se dirige a su trabajo y llega a su destino media hora antes de su entrada para encontrar un lugar donde estacionar su vehículo y no pagar estacionamiento. En la oficina sus actividades se limitan a supervisar que el funcionamiento del equipo de cómputo sea el adecuado. Así fue como tuvo su primer contacto con Teresita. Ella le marcó para solicitarle ayuda, la impresora no quiere imprimir,siendo la falla el hecho de que la impresora no estaba conectada al regulador. Miguel quedó cautivado con el rostro sonrojado de Teresita, de seguro piensas que soy una tarada.La hasta entonces inocencia de su compañera de trabajo y no la firmeza corporal de sus veintidós años, fue lo que sedujo a Miguel. Meses después Miguel le dice a Teresa que es el hombre más feliz a su lado, que está dispuesto a todo porque ella sea la madre de sus hijos y tras un beso monótono, pactaron sexual y sagradamente su camino al matrimonio. La proeza no duró tanto como el beso, Miguel estaba tan excitado que eyaculó segundos después de haberla penetrado y Teresita no alcanzó el orgasmo, para ambos era su primera vez. Pese a ello, Teresa sintió que realmente estaba enamorada, ya que no necesitó de placer para llegar a la determinación de que Miguel era el hombre de su vida, el primero y el único. Teresa había conseguido el trabajo por ser una chica buena, a criterio de Armando, quien la recomendó con el ingeniero durante la pasada campaña electoral.¿Y por qué no te la coges?, le había preguntado a Armando uno de sus compañeros de partido, a lo cual Armando respondió que ella no era de esas, es de las que los sábados van al coro del templo y no afloja. Algo similar sucedió con Miguel. Cuando terminó su carrera de informática trabajó para el padre de un amigo. Don Ernesto es dueño de una empresa y Miguel se ocupaba de llevar el control de la red de cómputo de la planta. A su vez, don Ernesto es amigo personal del ingeniero Velasques, te lo recomiendo Beto, es un buen muchacho y pues conmigo no va a llegar lejos y me da pena cuando se me acerca y me saluda, sé que me quiere pedir un aumento pero pues no se anima… hace bien su trabajo, contigo puede recibir un poco más de lo que yo le pago… hazlo por mí, él no lo sabe pero la verdad yo no me atrevo a correrlo pero pues tampoco puedo seguir pagándole, el negocio no marcha bien, le tengo estima porque además es amigo de mijo… No te preocupes, yo me encargo, así es como los necesito… que no cuestionen lo que se les pide,contestó Alberto Velasques a don Ernesto y Miguel estaba ya dentro del personal de la SEPSOE.

Ese lunes, antes de que Teresa saliera de la oficina principal, Alberto Velasques dio un discurso severo a su secretaria, ¿cómo es posible que en este pinche baño no haya papel? Teresita lo miraba con su nerviosismo habitual, el contador dice que el proveedor no va a surtirnos hasta que se le paguen los cinco meses atrasados. El ingeniero quiso explicarle a Teresita que eso ya lo sabía que no fuera pendeja, no obstante, encendió un cigarro y se contuvo, tanto de lo que pensaba como de su urgencia por defecar. Mire Teresita, no me diga lo que dice el contador porque el contador y yo estamos en contacto todos los días. Lo que quiero decir es… que no es lo mismo que en los otros baños no haya papel a que no haya en el mío. Usted debe decirme con tiempo, e imitando voz de mujer continuó,“ingeniero le recuerdo que no hay papel en su baño para que me diga qué hacer”, y continuó con su voz normal,y listo Teresita, la mando a comprar papel, usted tiene que ver esta oficina como si fuera su propia casa o su cuarto y cualquier cosa que falte o que sea necesaria me lo indica por favor. Le pidió a su secretaria que tomara de la caja chica dinero extra, tanto para el lustre de sus zapatos como para el papel y que enviara a Margarita a comprar el rollo. Y por favor, regáleme un klinex, ustedes las mujeres siempre traen en su bolsa, es urgente, me da pena pero más pena me va a dar si tengo un accidente por esperar a que regrese Margarita. Teresa no tuvo que ir hasta su escritorio ya que en su chaleco guardaba varios pañuelos desechables que entregó al ingeniero. Después de recibir las gracias, ella se dirigió a la puerta y él, invadido por un pequeño pudor después de haber revelado su necesidad corporal, esperó a que su secretaria saliera de la oficina pues, aunque es un hombre de pocos modales ante sus subordinados, habría sentido vergüenza salir disparado al baño una vez recibidos los pañuelos, razón por la cual miraba el trayecto de Teresa como si ello le diera la seguridad de que pronto terminaría su martirio. Cuando ella se agachó por los zapatos, él fue consciente por primera vez hasta ese lunes, pasado un año de trabajo, de que su secretaria bajo su falda, que no es ajustada y cubre las rodillas, oculta unas piernas y caderas perfectas, vio como ese cuerpo, aparentemente nada llamativo, al flexionarse exhibe la forma en que los músculos de las pantorrillas se engrosan, cómo los muslos se delinean por la falda que se aprieta contra las piernas y que deja ver las rodillas desnudas, cómo sus caderas muestran su verdadera dimensión provocando un contraste con la cintura haciéndola ver muy delgada. Un minuto más tarde, mientras Teresita le guiña el ojo a Miguel, el ingeniero en el baño, una vez libre de su represión, observa los pañuelos y sonríe, ay ay… me la voy a coger, a huevo.

 

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Raúl se levanta de la cama, son las ocho del lunes por la mañana. Su esposa, Clara, le da un beso en la mejilla y le dice que el desayuno está listo. En los últimos dieciocho meses Raúl ha trabajado sin descanso de lunes a domingo, lo cual ha puesto en crisis su matrimonio. Todavía el pasado viernes trataba de tranquilizar a Clara ante sus reclamos, mira chiquita, gracias a mi trabajo, tú tienes una vida envidiable, esto es temporal, ¿no lo ves?… es como en un reino, el rey tiene un ministro de guerra, uno de economía pero el rey siempre tiene un mayordomo que lo ayuda a cambiarse, a bañarse, al que le confiesa todo… ¿no lo ves chiquita?, esto es temporal, me toca ser el mayordomo. Raúl toma el desayuno, ¿en qué piensas?, le pregunta ella. En nuestras vacaciones chiquita, espero que pronto podamos ir a la playa. Cuando eran novios y al principio del matrimonio, Clara encontraba ser llamada chiquita como una sincera muestra de cariño de su esposo. Al pasar de los años y con dos niños y una niña, la palabra chiquita la hace sentir estúpida pero sin argumento alguno con el cual poder rebatir, discutir o reclamar algo a Raúl. Cualquier discusión termina con el mismo argumento, ¿qué más quieres chiquita? Lo tienes todo y no me refiero a lo material, tienes una bella familia, estás rodeada de amor, yo te amo, tienes tres angelitos maravillosos, eres la envidia de muchas mujeres, mira a tu alrededor, no veo porqué te pones así. Clara a sus treinta y nueve años siente cómo deja de ser joven, cómo las rutinas de belleza de ser una actividad de estatus social han pasado a ser tareas de primera necesidad, una guerra abierta contra el paso del tiempo, una obsesión matinal de verse al espejo estirando con sus manos la piel de la cara a la altura de las sienes y mirarse desde todos los ángulos posibles. Ha nacido en ella, como un efecto reflejo, la angustia sobre la posible existencia de una amante. Raúl por su actual trabajo está rodeado de zorras, comentaba Clara a María Luisa el anterior jueves. Ellas y otras amigas se reúnen todos los jueves por la tarde. Ya ni siquiera son como las de antes que buscaban a hombres de clase para embarazarse y asegurar un lugar donde vivir, la casa chica, no, dijo alargando la oantes de exhalar una bocanada de humo de cigarro,ahora nada más quieren regalitos, que las lleven de fiesta a lugares finos y al motel, nada de hijos… siguió cambiando su tono a lastimero, esas son las peores porque de esas los hombres no se aburren, los hombres se aburren de una mujer cuando empiezan a mantenerla pero mientras sea una aventurita de novios no se cansan.María Luisa tuvo dudas respecto a las conjeturas de Clara. Ay Clara, sean como sean esas mujerzuelas, cuando tu marido anda de coscolino lo notas fácilmente, uno, siempre está contento y todo es felicidad, dos, tienen viajes de negocios, solo los nacos llegan oliendo a vino los viernes por la noche, hombres como tu marido o el mío no se exponen y se van a otra parte, ay Clara, no seas ingenua, tres, ¿cuáles regalitos?, son pirujas y se les paga nada más que ahora se llaman escorts y ellos no se aburren porque tienen varias de donde escoger, mira, hizo una pausa para fumar, a la casa llegan los estados de cuenta de las tarjetas y yo soy la que hace los pagos en el banco, bueno, un día llegó el estado de cuenta del banco con un gasto en Guadalajara por quince mil y algo de pesos, de un tal senior bisnes center, un mes después otro cargo por siete mil, yo la verdad nunca le di importancia, mi marido es un hombre de negocios, bueno pues algo ha de ser el tal bisnes ese, pensé, pero un día que fuimos a Guadalajara de compras, mientras Gerardo mi marido veía sus corbatas, en el pasillo del centro comercial se acerca un fulano a Gerardito mijo y le da una tarjeta, yo pues inmediatamente fui a ver de qué se trataba, tú sabes, no quiero que mis hijos anden en drogas o esas cosas, ah, pues resulta que la tarjeta era del centro ese, reconocí el nombre y la guardé, si miras la tarjeta no sospechas nada, yo creo que las hacen así por si llegas a descubrirlas en la cartera de tu marido,continuó con una larga exclamación como para dar un efecto de revelación,¡ah!, pero tiene una dirección de internet y cuando la chequé, volvió a fumar como si necesitara aire para confesar su descubrimiento, ¡válgame la virgen!, exhaló el humo,puras viejas encueradas, eso sí puras modelos con esos cuerpazos de ahora, operados, chamacas veinteañeras que ni parecen prostitutas porque no se ven nacas, nada nacas, hasta las hay de ojo azul, gringas de seguro, ah porque hasta eso, te dicen ahí que son bilingües… ahí es cuando te das cuenta Clara, Raúl es todo lo contrario, pura política, es de todos los cuarentones que conozco el único que no ha engordado y no hace nada de ejercicio, eso significa que el trabajo lo agota, si hubiera otra mujer bueno de panzón que se te pondría, andaría muy cantador y relajado y no pegado al celular, apurado, de malas o de prisa como siempre, arreglando todos los pendientes de trabajo, miró a Clara con una sonrisa, a lo mejor lo que le falta es que se vaya de viaje de negocios con Gerardo, María Luisa soltó una ligera carcajada pero Clara no correspondió la broma. Después de un silencio la amiga agregó seriamente, Clara, amiguita, lo dudo pero si fuera el caso… la primera vez duele mucho pero después te acostumbras. Clara estuvo a punto de las lágrimas pero María Luisa intervino nuevamente en broma y sacudiendo a Clara de un hombro,¡ay ya mujer!, bueno fuera que Raúl tuviera una aventurita, tiene su lado positivo, es bueno para su salud, Raúl se te va a morir de un infarto y ¿qué vas a hacer sola?, hizo una pausa acercándose a Clara y agachó un poco la cabeza para hablar en secreto, ademán que fue seguido por Clara intrigada por escuchar, y además ya tienes un buen pretexto para hacer una escenita… a mí cada aventurita me es recompensada con un viaje al extranjero o una joyita. María Luisa le muestra la mano izquierda con un lujoso anillo, ¡senior bisnes center!, concluyendo en voz alta,¿eh? ¿Qué tal?, reafirmó la interlocutora.

Raúl toma del café que Clara le ha servido, ¿todavía me amas?, le pregunta. Clara estaba preparada para una respuesta como ay chiquita, ¿por qué me preguntas eso? Sabes que eres el amor de mi vida, sin embargo, Raúl la mira por encima de la taza, Clara si no te amara ya habría dejado este trabajo. Clara sabe que Raúl es un actor, que cuando utiliza un tono de voz suave o cuando sobresalta algún hecho o virtud de una persona lo hace para ganarse la confianza de esta, que él se comporta siguiendo todas las reglas de conducta social y moralmente aceptadas, no porque él sea un hombre religioso o esté convencido de que las cosas deban ser de esa manera, sino porque ante ese comportamiento nadie puede negarse a hacer lo que él quiere, incluso cuando lo que quiere sea contrario a esas reglas. Clara ya no duda del amor de su marido, la respuesta fue directa y sincera. Ahora sabe que su marido la ama y es ella quien no siente nada por él. Por eso está angustiada, quisiera que Raúl tuviera una amante, otra familia para poder liberarse de ese matrimonio del que no puede huir, al que llegó sin entender por qué y poder alejarse sin que se le reproche nada pero chiquita sería la malvada del cuento si pidiera el divorcio y sus hijos llevarían ese estigma por el resto de sus vidas.

Raúl es el secretario particular del señor gobernador. Había sido miembro de otro partido y no del actual en funciones pero dicha circunstancia era vista como la capacidad de adaptación de un verdadero político preocupado por la sociedad, dispuesto a evolucionar en pro del bien común, según el artículo publicado por uno de los cronistas de la ciudad y después de que el secretario tuviera una lujosa comida con dicho cronista, en la cual, Raúl, el hombre de carne y hueso como cualquiera de nosotros,expuso su forma de pensar, su visión y su misión como ser humano y funcionario. La comida en sí no fue materia del artículo pero sí de los artículos de periodistas de los otros diarios locales.No obstante, la misma trayectoria había tenido el gobernador, quien llamó a Raúl a su campaña cuando como candidato notó que su personal en el nuevo partido, aunque conformado por distinguidos miembros de la sociedad local, empresarios, ganaderos y comerciantes, no tenía la experiencia para ganar unas elecciones. Los pobres son mayoría y necesitamos que ellos voten, te necesito aquí Raúl, no puedes y no me vas a decir que no.Raúl sintió un gran alivio cuando el candidato lo llamó, porque ello, en caso de que ganara, como así fue, le evitó haber tenido que solicitar una entrevista privada con el futuro gobernador, pues de verse favorecido siendo integrado a la nueva administración, bajo esas circunstancias, el cambio de bando no habría sido tan honroso, aun con invitaciones a comidas a todos los principales articulistas de la ciudad. Las funciones de Raúl, lo cual le agrada más, no son políticas, ni jurídicas o administrativas, sino son personales. Desde la imagen del ejecutivo, hágalos pedazos señor, usted es el gallo,antes de un discurso o informe, hasta la supervisión de los eventos particulares del primer funcionario. Raúl se dedica a su trabajo con gran esmero con la esperanza de ser recompensado, en el peor de los casos, con la concesión de una notaría pública o, que es lo que realmente desea, la oportunidad de llegar a un puesto de elección popular, como regidor o diputado local, lo que le otorgará la posibilidad de llegar a ser presidente municipal y después, con la trayectoria que tiene en mente, diputado federal o senador o hasta gobernador. Considera que su remuneración futura es lo mínimo que el gobernador puede hacer por él ante todos los secretos que por su trabajo Raúl ahora conoce. Él se ha convertido en un personaje indispensable para el señor gobernador, en especial, para la organización de su vida privada, lo que le ha valido el mote de paje florín.Raúl tuvo que aprender todo sobre los gustos del mandatario, colores, ropa, tallas, zapatos, relojes, mujeres de veintinueve a treinta y cuatro años, altas, las morenas no muy oscuras y las blancas bronceadas, todas delgadas, senos pequeños y piernas torneadas, bebidas, canciones, comida, al grado tal que en las ocasiones en que el gobernador se encuentra bajo presión, la simple sugerencia de un aperitivo en especial o un platillo determinado, después de las actividades administrativas, es suficiente para que el licenciado Reyna, el jefazo, recupere su semblante ordinario para aparecer en público.

Raúl termina su café y se dirige a Clara. La abraza mientras la mira a los ojos. Recuerda que esto es temporal chiquita, ya vendrá la nuestra, ya vendrá.

 

 

 

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Jorge Antonio Villalobos (México , D. F., 1972). Abogado y escritor. Ha obtenido las siguientes becas: la Salvador Novo del Centro Mexicano de Escritores (1991-1992)]; la del INBA y el Colegio de México (1994-1995); y la de Jóvenes Creadores en poesía del FONCA de Aguascalientes (2000-2001). Ha publicado en revistas como TROPO a la uña.

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