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Cuento | El reloj de Inglaterra (III) de Jorge Antonio Villalobos

El reloj de Inglaterra

 

El reloj de Inglaterra

 

El reloj de Inglaterra (Parte III)

 

Por Jorge Antonio Villalobos

 

 

Son las siete de la noche, traen aliento alcohólico cabrones, les dice en broma Raúl a los oficiales, pos nosotros nunca tenemos fin de semana cabrón, respondió Israel siguiendo la broma. El gobernador se encuentra en la residencia oficial, por lo que no requiere de su escolta personal, pues existe un grupo de seguridad para la misma y la escolta personal solo es utilizada para los traslados del gobernador o para sus presentaciones en público. ¿A qué horas vamos por ese uey?, le pregunta Raúl a Israel. Orita, déjelo que disfrute un poco Raulito, responde don Pepe,a lo cual todos soltaron risas. Estaban en el estacionamiento de un centro comercial que se ubica a dos kilómetros de una casa de campo donde Elena y Julio Julián están sin saber que pronto van a ser sorprendidos por la escolta del gobernador. Además tenemos que esperar la camioneta que se va a llevar a la señora, dice Israel quien se acerca a Raúl ofreciéndole un cigarro. ¿Te sabes el cuento de Blanca Nieves?, le pregunta a Raúl y este mira a Israel intrigado. Mira, el jefe quiere pruebas y se las vamos a dar pero, no sé cómo decirte… no podemos chingarnos al Julio. Raúl se exalta y le pregunta,¿y luego qué vamos a hacer pues uey?, no mames, el gober nos va a cagar a todos. Israel insiste, por eso te pregunté que si te sabes el cuento de Blanca Nieves,vamos a hacerle como el leñador, vamos a llevar pruebas pero el muertito no va a ser Julio, ¿me entiendes? Raúl pregunta ¿pero y entonces?, y es interrumpido por don Pepe,mire Raulito, el Júligan es amigo de todos nosotros y pos arrieros somos… fue compañero de estos, señalando a Carlos y a Jesús,desde que empezaron en la academia y compañero mío desde que lo integraron a la ministerial, pos no podemos enfriarlo no más así. Nos vamos a apañar a otro cabrón, así de fácil y que el Júligan se pele pal otro lado. Raúl los observa como si estuviera frente a un motín, pero esto es una traición, tenemos que hacerlo, dice decidido, en tono de orden y con el convencimiento de que lo van a obedecer.Se le acerca Jesús quien toma a Raúl de la corbata, mira pendejo, nosotros no nos andamos con mamadas, si fuéramos rajones ya le háigamos dicho al Júligan pa que se pele y no, ahorita que lleguemos vas a ver que ahí sigue y que no sabe nada pero pos si alguien lo va a enfriar vas a ser tú, si alguien va a cargar el cuerpo, vas a ser tú, si alguien se va a ensuciar con su sangre, vas a ser tú, porque nosotros no vamos a chingarnos a uno de los nuestros, así que, saca de entre la chamarra y el costado su arma y se la ofrece a Raúl, a ver si no eres tan pinche joto como te ves uey. Don Pepe toma a Jesús de un brazo y hace que suelte a Raúl quien está pálido y su corazón percute rápidamente, tranquilo, tranquilo, Raulito es inteligente y entiende y no se va a soplar al Júligan porque no tiene huevos para eso. Mire Raulito, no hay de otra, le tenemos que hacer como en Blanca Nieves, aunque sí había otra opción para don Pepe, pues en caso de que Raúl se negara, el secretario personal sería el primero en morir.Aquí se va a morir un cabrón, continua don Pepe,y por mayoría ya decidimos que no va a ser el Julio, así que usted tiene que sujetarse a la democracia… Israel intervino, abrazando a Raúl como si fueran grandes amigos mientras Raúl lo mira a los ojos con miedo, Raúl, nosotros hacemos el trabajo sucio, a huevo, pero ¿qué no sabes que también somos personas?, acá en el lodo, también habemos amigos y tenemos reglas, nunca nos chingamos a un compa, a menos que deje de ser compa porque se pasa al bando de los malos, pero pos el Julio es cuate y a nosotros nos vale verga que le ande echando mecates en el mezquite a la vieja del jefe, si fuera mi vieja otro gallo le cantaba o la vieja de estos ueyes pero pos no es así. Jesús sigue exaltado y vuelve a tomar a Raúl del saco con ambas manos como si lo fuera a golpear, ¡y si vas de pinche puto a rajar yo mismo te parto uey pero antes me cojo a tu mujer y a tu hija y luego las destripo y a tus hijos también delante de ti antes de que te remate!, ¿me entiendes hijo de tu puta madre? Don Pepe lo vuelve a tomar pero ahora rodeándolo con sus brazos y alejándolo de Raúl, ora Chuyito, tranquilo, no me lo ponga nervioso que se va a chingar todo el pedo. Israel que sigue abrazando a Raúl le pregunta: ¿tons qué mi chavo, jalas o te pandeas? Todos los oficiales soltaron risas, menos Jesús quien sigue mirando a Raúl con una ira inexplicable. Oquei, oquei, asiente Raúl,yastás peinao patrás,dice Carlos, quien se había limitado a observar y a reír. Ora uey, Carlos le da una palmada a Jesús en la espalda y ambos se dirigen a la camioneta en la que habían llegado.¿A dónde van ellos?, pregunta Raúl a don Pepe, mientras mira su reloj, ya casi son las ocho. Don Pepe le responde, se van a apañar al primer pendejo que se encuentren y no se apure Raulito, la camioneta pa la señora va a llegar hasta las ocho y media y no aquí, sino a la casa de campo. Quince minutos más tarde la camioneta regresa y Carlos, que la conduce, toca el claxon para que el resto que quedó en el estacionamiento se suba. No puede verse el interior de la camioneta ya que sus vidrios están polarizados. Cuando se suben Israel, don Pepe y Raúl a la camioneta, este último al ver al joven que estaba en ella dice, pero este uey trabaja en gobierno, no lo pueden matar. El joven es Miguel, que había asistido a un bar en el centro comercial con toda la intención de ponerse ebrio para mitigar sus penas de amor, sin embargo, tras dos cervezas un dolor de cabeza lo hizo desistir de su intención, como joven deportista no toma y estaba a punto de subirse a su vehículo cuando Carlos y Jesús lo abordaron y lo subieron a la camioneta con el pretexto de que habían robado una tienda cerca de donde él estaba y le iban a hacer unas preguntas y a revisarlo. ¿Qué?, grita Miguel, no me maten por favor, yo no he hecho nada, no me maten. Israel, adquirió en ese momento un tono severo y adopta su papel de jefe de los oficiales, Jesús adelante con Carlos, don Pepe, y con la mirada le indica que se coloque al lado de Miguel y a Raúl, que ya estaba en la camioneta, con la mano le indica que tome la línea de asientos en la parte trasera del vehículo, y ya te me vas callando pendejo, le dice. Miguel sigue gritando y clamando piedad, que no lo maten. Don Pepe se baja por un instante de la camioneta al ver que dos policías de seguridad municipal se acercan a la camioneta, cierra la puerta y el polarizado de los vidrios permite que los ocupantes puedan ver que Don Pepe les muestra su placa, a lo cual los oficiales levantan su mano en gesto de saludo y regresan a su rondín ordinario al percatarse que no pueden ver qué sucede en el interior de la camioneta. Cuando don Pepe sube nuevamente al vehículo, Jesús le dice señalando a Raúl, ¿para qué viene ese uey?, nada más hace las cosas más difíciles, sino se calla yo ahorita le rompo su madre. El interior de la camioneta es un caos, entre los gritos de Jesús y Miguel y ahora Raúl, que de estar en un estado de espanto total adquiere una irritación por el acoso de Jesús, y pues tú ¿qué traes conmigo cabrón?, ni te conozco pendejo.Don Pepe e Israel se miran, el primero se vuelve hacia Jesús apuntándolo con el índice y Jesús entiende la orden y se queda callado, mientras Israel le pide a Raúl que se calle y en vista de que ello no es suficiente, le suelta un puñetazo suave en el pecho, ¿qué no entiendes español pendejo?, que te calles, en ese instante solamente Miguel sigue gritando, por favor, por el amor de dios, déjenme ir, yo no quise ofender a Teresita, yo la amo, díganle al ingeniero que me perdone, pero no me maten, no me maten por lo que más quieran, les juro que nunca la vuelvo a molestar, ni a verla. Don Pepe saca su arma y la mete en la boca de Miguel y con voz serena le pregunta, ¿qué dices?, no te escucho, y mete más el cañón de la pistola en la boca de Miguel cuando este quiere volver a hablar, ¿qué?, no te oigo, habla más claro. Miguel desiste de hablar o gritar y ahora su llanto es lo que se escucha, ora sí entiendo lo que dices, ajá, que te vas a estar quietecito y tranquilito, ajá muy bien.

 

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Cuando llegan a la casa de campo, a la entrada del camino que conduce a la misma, ya estaba otra camioneta cuyas características son idénticas a las del vehículo de los escoltas. Ambos conductores intercambian luces y se dirigen a la casa, en primer lugar la camioneta de los escoltas y tras ella la otra, ambas ahora con las luces apagadas. En la segunda, además del chofer, vienen dos enfermeras y el médico de confianza del señor gobernador, el doctor López y López Topete, quienes llevarán a la primera dama a la residencia oficial y para el caso de que tuviera un ataque de histeria, el doctor le aplicará un sedante. Al estar frente a la casa, Raúl que nunca ha presenciado un operativo, piensa que la actitud de los oficiales es exagerada, pues se bajan de la camioneta con sus armas en mano y apuntando hacia arriba y cerca de sus cabezas, avanzando hacia la casa agachados y pegándose a los muros. En la camioneta aguardan Raúl, don Pepe y Miguel todavía con el arma en su boca. Actúan como si estuvieran por agarrar a un narco, dijo Raúl con una sonrisa burlesca, como si la actitud de los oficiales estuviera fuera de lugar. Don Pepe le responde sin dejar de mirar hacia la casa y sin quitar su arma de la boca de Miguel, mire Raulito, dispénseme por lo que le voy a decir, pero se nota que usté no sabe nada de esto, por eso Jesús le tiene coraje, ustedes, los altos mandos están allá con buenos salarios, con buenas mujeres, dándose la buena vida y piensan que nuestro trabajo es igual de fácil que el de ustedes pero no Raulito, sigue mirando hacia la casa al pendiente de todos los movimientos de sus compañeros, a usté le tocó venir porque es el paje florín del gober, porque el jefe no confía en nosotros y quiere un testigo que le constate que hicimos bien nuestro trabajo pero eso no significa que usté sepa cómo es este pedo y ni usté ni el jefazo ni nadie entienden de razones, solo quieren que uno limpie la mierda. Julio sabe cómo disparar un arma, sabe cómo matar a un cristiano de un solo tiro, tiene puntería, lo entrenaron para eso y pos no vamos a llegar a decirle, oye pos acompáñanos, no, de seguro se va a defender como gato boca arriba porque de entrada no sabe cómo está el pedo, así que lo que hacemos es por el bien de todos, primero lo agarramos y luego lo soltamos, ya que vea que a él no le toca, pos va a estar tranquilo pero de buenas a primeras él no va a confiar en nosotros y pos más vale, ¿pa qué tanto brinco estando el suelo tan parejo?, pior tantito que al sentirse amenazado agarre a la puta esa de rehén y entonces si se arma el pinche pedotote, porque Julio no va a dudar en chingarse a esa pendeja y tons sí qué le decimos al gober y qué chingados se le va a decir a los reporteros y todas esas pendejadas, no Raulito, espero que de ahora en adelante se le quite lo pendejo y se dé cuenta cómo es la vida real acá abajo, porque después de esto, usté va a estar marcado, olvídese de su carrera política, los que bajan al lodo, se quedan en el lodo, le pueden pagar mucho, como al comandante Flores, pero los chalanes son chalanes, los que limpian la mierda no son invitados a lo bueno, porque con el tiempo, aunque se bañen y se bañen, en ese solo momento se vuelve a Raúl por un instante y para concluir,por siempre siguen oliendo a mierda.

 

Tres meses después, lunes por la mañana, Teresa se prepara para ir al trabajo. Mientras cepilla su cabello piensa en Miguel, desde el viernes que lo abofeteó no ha vuelto a saber de él, sabe que la policía descubrió el vehículo de Miguel que llevaba una semana estacionado en el centro comercial al norte de la ciudad. Teresa se siente responsable, cree que Miguel huyó sin despedirse de nadie por su culpa, ignora que el cadáver de Miguel fue encontrado al día siguiente pero que en las instalaciones del ministerio público, en una losa de mosaico blanco, su cuerpo lleva el nombre de Julio Julián Juárez; el rostro le fue destrozado con un disparo de escopeta y su cuerpo será usado por estudiantes de medicina y de criminología puesto que nadie ha reclamado el cuerpo. En estos tres meses el mundo se le ha vuelto encima, Miguel no aparece y está embarazada y no de él a quien juró por dios ser su mujer hasta la muerte y, lo peor de todo tampoco del ingeniero. No puede engañar a Alberto haciéndole creer que la criatura es de él porque él tiene la manía y gusto de eyacular en cualquier parte de su cuerpo menos en el interior de ella. El padre es Joaquín. A las ocho y media de la noche de ese viernes que por última vez vio a Miguel, aprovechando el viaje de Alberto, Teresa había quedado de verse con Joaquín para resolver el problema del oficio. Joaquín la llamó dos horas antes y quedaron de verse en un bar del centro de la ciudad. Tras tomar una cerveza, te parece bien si nos vamos, le dijo él, ¿y a dónde me vas a llevar tontito?, le respondió ella coquetamente.Joaquín es bien parecido por lo que Teresa se convenció de que resolver el problema tenía por lo menos un lado positivo.Mientras Joaquín conducía ella le aclaró, oye tontito pero no me vayas a salir después con que todavía te salgo debiendo ¡eh! Descuida, él le respondió, después de esto, ni te conozco ni me conoces, y así fue, desde ese lunes Joaquín no le dirige la palabra y cuando tiene que hacerlo la llama señorita Gutiérrez. Deja de cepillar su cabello y se mira en el espejo, sabe que perderá su empelo pero no va a perder a la criatura, ella no tiene culpa de nada. Por lo menos de su relación con Alberto ha obtenido un pequeño vehículo y un crédito para una nueva casa, Alberto ni Joaquín pueden cancelar el crédito, pues ello significaría dar explicaciones al contralor general, su única preocupación ahora es cómo decirle a sus padres que va a tener un bebé y su coraje es que aún no entiende como quedó embarazada pese haber tomado todas las precauciones necesarias con Joaquín, razón por la cual nunca le confesará que ese hijo es de él y él en el futuro pensará que el hijo es de Alberto y Alberto, a su vez, que la criatura es de Miguel, razón por la cual ella sabe que perderá a su actual pareja y su empleo.

Al mismo tiempo, Clara regresa de llevar a los niños a la escuela y se dirige al baño para tomar una ducha. Raúl está dormido, desde hace dos meses y medio está sin empleo y bajo una depresión muy fuerte, los medicamentos lo mantienen todo el día dormido. Clara cree es por haber sido removido de su cargo como secretario particular del gobernador, sin embargo, Raúl está amargado, no por la muerte de ese joven que hace tres meses levantaron en un centro comercial y al que don Pepe le voló la cabeza de un escopetazo, haciendo volar cabello, piel y cerebro, dejando prácticamente la nuca y el cuello sobre el cuerpo, sino porque fue despedido sin recibir la concesión de notaría pública que por lo menos, según él, le correspondía, y ni siquiera una indemnización laboral conforme a la ley. El licenciado Reyna lo removió del cargo no por el hecho de que las fotos del cadáver fueran irreconocibles.¿Acaso crees que soy pendejo?, le dijo el gobernador a su secretario particular el viernes por la noche que le mostraron las fotos, ¿cómo sé yo que el de las fotos es Julián Julián Julián?, a lo cual intervino Israel, mire señor, como usté dijo literalmente que lo hiciéramos mierda, pos… y lo que pasa es que Raulito taba muy nervioso y pos para cuando llegó con la cámara ya habíamos enviado al inframundo al Julio, no quisimos esperar, el Julito es profesional, no fuera a ser que nos metiera un gol porai, pero pos aquistán su arma y su placa, pa que se convenza. La verdadera razón fue que el licenciado Reyna ya no podía confiar en Raúl, pero señor, usted me lo pidió personalmente, no entiendo, yo sólo hago lo que usted me indica, reclamaba Raúl al licenciado Reyna, pues yo me hubiera negado Raúl, en ese caso te hubiera cambiado a otra dependencia y hubiera entendido pero debes comprender que no puedo confiar en alguien sin escrúpulos. Raúl salió de sus casillas,¿qué?, ¡no seas culero pinche Arturo, el que no tiene escrúpulos eres tú! El licenciado Reyna quiso eliminar cualquier rastro de la ejecución de Julio Julián pero fue persuadido por el comandante Flores que lo mejor eracorrer a Raulito, al cabo no va a hablar, tiene tres hijos y no es tonto, eso vale más que una notaría o llegar a ser alcalde, lo cual le quedó claro a Raúl cuando se le informó que no recibiría la indemnización que le correspondía al ser despedido, que tenía que firmar su renuncia, a cambio él y su familia estarían tranquilos. Clara se mira al espejo, estirando la piel de su rostro. Su preocupación es que si Raúl, quien desde que perdió el empleo ya no la llama chiquita,no encuentra trabajo en pocos meses, sus rutinas de belleza estarán en verdadero riesgo. Quizá, piensa, debe meditar nuevamente la idea del divorcio.

Elena esa mañana, entra a la cocina para prepararse un café en una taza que tiene la leyenda “I ♥ UK” y se dirige al comedor. Del viernes en que fue sorprendida desnuda en los brazos de su guardaespaldas, solo recuerda que los matonesde su marido entraron a punta de pistola y a ella la sacaron de la cama y la cubrieron con una cobija para subirla a la camioneta donde estaba el doctor que la había atendido desde niña y este la inyectó mientras dos enfermeras la sujetaban, después, cuando despertó, sábado por la tarde, estaba en su cama. Tras tres meses de llanto ya no tiene fuerzas para llorar, extraña a Julio y lo imagina muerto en algún páramo a las afueras de la ciudad, ejecutado por la espalda, sin embargo, esa noche, Julio fue subido, también desnudo y temblando de miedo y de frío, a la otra camioneta. Don Pepe lo saludó, ¿qué pasa mi Júligan, cómo estás?, no pos bien culiao don Pepe, le respondió Julio, mientras Carlos encendió el motor y dio marcha a la camioneta. Don Pepe señalando con un gesto hacia Miguel que tenía la pistola de este en la boca, le dijo a Julio, por cierto, te presento a un amigo, se llama Julio Julián. En ese instante Israel le da una maleta a Julio y enseñándole las que fueran su placa y su arma le dice, no más que estas no te las puedes llevar de recuerdo. Julio suspiró y dijo, pinches hijos del chile, por un momento pensé que, no terminó la frase porque se soltó en llanto mientras todos reían, excepto Miguel y Raúl. Israel le daba palmadas en la espalda como si Julio Julián hubiera terminado una novatada. Elena se sienta sobre la mesa del comedor frente a la chimenea de mármol y frente al espejo. Su marido ese viernes por la noche pidió a Israel que se deshiciera de las fotos, de la cámara, de la memoria digital de la misma y de ese pinche reloj de mierda.Elena mira el espejo, lo siente tan grande, vacío y como ese reloj ausente sabe que, cuando termine su gestión, Arturo se deshará de ella.

 

 

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El reloj de InglaterraJorge Antonio Villalobos (México , D. F., 1972). Abogado y escritor. Ha obtenido las siguientes becas: la Salvador Novo del Centro Mexicano de Escritores (1991-1992)]; la del INBA y el Colegio de México (1994-1995); y la de Jóvenes Creadores en poesía del FONCA de Aguascalientes (2000-2001). Ha publicado en revistas como TROPO a la uña.

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