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Ensayo | Abigael Bohórquez twittea desde la tina, por David Anuar

Abigael

Abigael

 

A propósito de la polémica que se suscitó hace unos días, vía redes sociales, por la publicación realizada por la plataforma “La Pirateca” de dos antologías -una de poesía y otra de dramaturgia- de Abigael Bohórquez, David Anuar aborda este acontecimiento peculiar que revela, paralelamente, el interés por la obra de quien es, indudablemente, uno de los grandes poetas mexicanos del siglo XX.

 

 

*

 

No sé si Abigael alguna vez llegó a tener tina, por su biografía, es poco probable. Pero me lo imagino ahí, en ese espacio, con un patito de hule amarillo y con alguno de sus amantes en Milpa Alta o Chalco, jugando en lo caliente del agua, cantando el amor y afirmando lo suyo, lo diferente, lo Abigael. Y si el poeta mayor de Sonora siguiera vivo el día de hoy, estoy seguro que estaría riendo por lo bajo, en la comodidad jocosa de su bañera, ante las notificaciones de Twitter que estarían inundando su cuenta.

Para quienes no estén al tanto de los acontecimientos recientes, me explico. El 3 de febrero La Pirateca, un sitio web dedicado a digitalizar obras raras, agotadas o de escasa circulación[1], subió a su acervo el libro Abigael Bohórquez. Poesía reunida e inédita, editado por el Instituto Sonorense de Cultura –por ende, con dinero del erario y de todos nosotros– y a cargo del académico Gerardo Bustamante Bermúdez, quien realizó el trabajo de compilación, estudio y notas. Este libro es, sin duda, una joya de la poesía mexicana y un magno trabajo de edición. Sin embargo, las reacciones ante la circulación digital en un PDF clandestino de este libro han sido diversas. Por un lado, muchísimos lectores han descubierto al grandísimo poeta que es Abigael Bohórquez y han manifestado su entusiasmo en redes al publicar notas de agradecimiento a La Pirateca o simplemente compartir versos de la obra del poeta nacido en Caborca, un ejemplo de esto es el siguiente retweet de la usuaria @hebzoar:

 

 

De igual forma, distintos escritores han manifestado su apoyo, entre los más sobresalientes puedo citar a Luigi Amara, Sara Uribe, Isabel Zapata y el joven poeta mexiquense Cruz Flores, quien twitteó lo siguiente: “Quién diría que una controversia por derechos de autor le daría visibilidad a Abigael Bohórquez por lo que es: el mejor poeta mexicano del siglo XX”.

En lo personal, no sé si sea el mejor poeta mexicano del siglo XX, pero sin duda, está entre los mejores, más potentes, lúdicos y originales, a un lado de Velarde, Gorostiza, Pellicer, Castellanos, Sabines, Villaurrutia, Huerta, Novo y un largo etcétera. Pero el tweet de Cruz Flores perfila la otra reacción, mínima, mezquina, y casi desapercibida ante el jubilo generalizado por la liberación del PDF por parte de la La Pirateca, cuyo lema es “Los libros no se roban, se expropian”. Me refiero al reclamo por parte de los editores anónimos quienes solicitaron y luego amenazaron a La Pirateca con emprender acciones legales y hacer caer todo el peso de la ley por violar los derechos de autor y difundir sin consentimiento de los tenedores de los derechos una obra vital para nuestra literatura, obra por la cual deberíamos esperar, en teoría, hasta el año 2095 para poder disfrutarla libremente. He aquí, palabra por palabra, el mensaje del anónimo editor que La Pirateca hizo público:

 

Buenas noches.

De acuerdo con su publicación sobre la obra de Abigael Bohórquez, le vuelvo a solicitar amablemente que retire de forma inmediata el libro que subieron escaneado, ya que viola la Ley Federal de Derecho de Autor, particularmente su artículo 27. Entiendo la intención de la página, pero le informo que la obra de Abigael Bohórquez será de dominio público hasta el año 2095. Antes, tiene herederos. El desconocimiento de las leyes no exime a nadie de responsabilidades.

 

Y el anónimo editor subió el tono en mensajes posteriores al añadir: “Ya están procediendo legalmente y creeme [sic] que haré hasta lo imposible por que [sic] esa demanda proceda”. En un Tweet del 9 de febrero, y en respuesta a estas actitudes, el poeta Luigi Amara puntualizó, “El libro digitalizado de Abigael Bohórquez está llevando a que cada vez más lectores se interesen por su obra y busquen sus libros en papel. Deberían aplaudir en vez de amenazar…” Por otro lado, el académico y escritor Bruno Ríos, en una columna del medio informativo digital Proyecto Puente, titulada “Abigael o los derechos de autor” ha ahondado en esta polémica donde sentencia lo siguiente: “la tragedia más grande que le ha pasado a la obra de Bohórquez después de su muerte es convertirse en una especie de culto a la personalidad de sus críticos y editores”.[2]

Así pues, pareciera que la obra de Bohórquez ha sufrido de apropiacionismo académico, es decir, ha sido capturada por unos cuantos que la han tomado como objeto de estudio y casi la han transformado en parte de su propiedad. Aunque sería injusto generalizar, pues ante la efervescencia actual, el escritor Omar de la Cadena ha subido a redes sociales en PDF su libro Un poeta ante la crítica: una biografía intelectual de Abigael Bohórquez (de la misma editorial, por cierto)[3], y la librería Pequebú, de Hermosillo, Sonora, una de las pocas poseedoras del polémico libro en ejemplares físico, ha lanzado un descuento especial del 40% para aquellos que lleguen con la versión en PDF.  Así la tinga y rebatinga en torno a la digitalización de la poesía de Abigael Bohórquez, ah, y por si fuera poco, y para echar leña al fuego, La Pirateca subió el 9 de febrero la Dramaturgia reunida de Abigael Bohórquez a su sitio web, obra editada, de nuevo, por el susodicho Gerardo Bustamente Bermúdez con fondos públicos de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM). Para cerrar con estos dimes y diretes, me parece que vale la pena citar unos versos que han estado girando en Twitter gracias al usuario @hacklib:

 

Si Abigael viviera

en pdf de libre descarga

estuviera

 

Y el mismísimo Abigael se burló e ironizó sobre los derechos de autor y las regalías cuando escribió un poema fenomenal sobre la muerte de Agustín Lara, sean, pues, estas palabras nuestra mejor autorización para disfrutar, sin temor ni temblor, de la nobilísima labor de La Pirateca:

 

Consuelito Velázquez habla de doscientos cincuenta mil pesos

eso sí, que recibía regularmente Agustín por regalías

y que si no hay herederos pasarán al Fondo de Músicos

y más de cuatro no tienen palabras con qué expresar su codicia,

mientras amanece el primer día,

sin Agustín vivo,

sobre

la

tierra.

 

Y a estos versos podríamos añadir una suerte de poema profecía localizado en el libro Desierto mayor (1980)donde Abigael entrevió, clarividente, el futuro digital de su propia obra, y casi lo puedo ver desde esa tina imaginaria, llena de vapor y albricias, llena de la cadencia y de su verbo juguetón, llena de Abigael, por los siglos de los siglos, mandando este tweet:

 

Pero

he aquí

que Abigael Bohórquez

tiene que vivir.

A como dé lugar, se dice.

Resuelve. Vuelve a sentar palabra.

Y premoniza.

Andando.

Hoy es día de muertos.

Y por eso.

 

 

 

David Anuar

Mérida, Yucatán

14 de febrero de 2021

 

 

 

[1]El sitio puede consultarse en la siguiente liga: https://pirateca.com/

[2]Pueden consultar el texto aquí: https://proyectopuente.com.mx/2021/02/09/abigael-o-los-derechos-de-autor/

[3]El libro Un poeta ante la crítica: una biografía intelectual de Abigael Bohórquez se puede descargar aquí: https://drive.google.com/file/d/1WWQBnT7rzum4jf3eHtXvjsz1B-r2uYoo/view

 

 

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PoesíaDavid Anuar (Cancún, Q. Roo, 1989). Poeta, dramaturgo y traductor. Licenciado en Literatura Latinoamericana (UADY, 2013) y maestro en Historia (CIESAS, 2018). Becario del PECDA (2012, 2015) y de la Fundación para las Letras Mexicanas (2018-2020). Ganador del Concurso de Cuento Corto Juan de la Cabada (2011), del Premio Francisco Javier Clavijero a la mejor tesis de maestría (2019) y del Premio Estatal de Poesía Tiempos de Escritura (2020). Autor de Erogramas (2011, Catarsis Literaria El Drenaje), Cuatro ensayos sobre poesía hispanoamericana (2014, Ayuntamiento de Mérida), Bitácora del tiempo que transcurre (2015, Ayuntamiento de Mérida), Estrellas errantes (2016, UAEM) y Memoria de Gabuch (2020, ICAQROO). Editor de la antología Contramarea. Breve antología de poesía joven de Quintana Roo (2017, Plataforma Colectiva), y de la obra completa de Adriana Cupul Itzá, Y mi cuerpo no ha muerto. Poesía recuperada (1993-2002) (2019, IMCAS). Su obra poética y narrativa ha sido traducida al inglés.

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