Canek

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“Todos podemos ser Canek”: Rafael Santiago

 

 

El periodista Rafael Santiago publicó recientemente El último Canek, un libro de más de 500 páginas, para el cual, nos dice en esta entrevista para Vértice, llevó a cabo una extensa tarea de investigación que incluyó visitar los archivos de indias en España, así como cada pueblo maya en donde transcurrió la vida del último Canek, José Jacinto Uc de Los Santos.

 

 

Por Luciano Núñez

 

 

Quienes conocen a Rafael Santiago Campos, periodista originario de tabasco y afincado en Quintana Roo hace más de 15 años, saben que en su escritorio siempre hay un libro de códices, archivos, más archivos y una edición subrayada del poeta Enrique Molina. Pero sus obsesiones son muchas. Una de las más profundas ha sido la figura de Canek, que lo atrapó desde niño y acaba de plasmar en El último Canek, un libro de más de 550 páginas que mezcla la más profunda investigación sobre el personaje, con guiños literarios que van dando forma al rebelde maya.

Reticente a una charla abierta, prefiere las preguntas por escrito, porque quiere pensar acabadamente lo que dirá en esta entrevista: la figura de Canek no es cualquier tópico, es nada menos que la figura de la resistencia y la libertad.

 

—¿Cuándo escuchó hablar de Jacinto Canek por primera vez? ¿  qué te atrajo de su figura?

 

—Recuerdo que en los primeros años de la escuela primaria había un libro de texto con una imagen de la pirámide de Chichén Itzá y, junto a ella, una imagen de un indígena maya sometido por un soldado español. El maestro era yucateco, Rogelio Canul Chin y enfatizó mucho ese tema. Desde entonces quedé impactado. Sentí cómo se integraba a mi alma de niño esa tragedia histórica.

 

Me identifiqué con la lucha de liberación y sentí una natural rebeldía contra el poder impuesto por la iglesia y los soldados iberoamericanos. Por azahares del destino llegué a trabajar a Cancún y pensé que aquí encontraría toda la bibliografía sobre Canek. Cruel decepción, no había nada, por lo que tuve que releer el bello texto de Ermilo Abreu, quien se había inspirado en sus criados mayas para escribirlo, pero que no tiene ni una letra sobre la vida de Canek.

 

—¿Cuál es el aporte que hace su libro a la verdad histórica de Canek?

 

—El héroe maya, a pesar de que es una gigantesca figura nacional e internacional, es de los menos estudiados y, apenas hace unos años, se encontraron en el Archivo de las Indias, todos los documentos del juicio que se hizo en Mérida. Se encuentra como México 3050, año de 1761, Testimonio de Autos fhos. Sobre la sublevación que hicieron varios pueblos de esta provincia en el de Cisteil, en el que aclamaron por Rey a Joseph Lacinto Uc de los Santos Canek Yndio Natural del Barrio de Campechuelo en el puerto de San Francisco de Campeche (del cual existe una copia en el legajo 3050: Autos Criminales Seguidos de Oficio de la Real Justicia sobre la Sublevación que los Yndios del Pueblo de Cisteil y los demás que convocaron hicieron contra ambas Magistades el día 19 de noviembre de 1761.)

 

En estos documentos se encuentra casi la totalidad de la información veraz que tenemos de Jacinto Canek. Todo lo que se escribió antes fue producto de la imaginación. Encontré la referencia en una tesis de una estudiante, en una biblioteca de Mérida y me desplacé a Sevilla donde me asombré del perfecto estado en que se encuentran en hojas tamaño carta. Con las copias en las maletas sentí que tenía un tesoro.  Al llegar a Cancún, corría el año de 2004, me encontré con la publicación que hizo de todos ellos Pedro Bracamontes de la Encarnación de la Profecía, Canek en Cisteil, y al siguiente año publicó otro libro, en colaboración con Gabriela Solís, con todos los documentos de esos testimonios.

Al tener esos libros en mis manos, pensé que no tenía ya nada qué aportar, que toda mi búsqueda había sido tardía y en vano. Todos los que escribiéramos sobre Canek abrevaríamos de las mismas fuentes, y estaban tan bellamente escritas, que sentí que ya no tenía caso seguir aferrado a un tema por tantos años me había obsesionado.  Varios meses los pasé leyendo esos Testimonios de Autos. Mi experiencia como reportero me permitió analizar más a fondo las cosas y me di cuenta de las enormes contradicciones que había en las decenas de declaraciones.

 

El día que entregó a Vértice el ejemplar de Canek (de los pocos que quedan), Rafa entró al punto de encuentro con el semblante de un joven que se acaba de graduarse. Para el también autor de El Creyente, han sido años de una lucha cuerpo a cuerpo con un texto que estuvo perdido entre computadores que se descomponen y momentos personales sumamente difíciles. Su Canek también supo resistir.

—¿Cuál es el hallazgo que más le impactó?

 

—Hay citas a diestra y siniestra, pero sin hacer un análisis profundo ni eslabonar toda la historia del héroe maya. Mi identificación con Canek me permitía bucear pacientemente en esa alberca de imágenes, insinuaciones, acusaciones y torturas. Por ejemplo, nadie habla de que hay dos juicios, uno dictado por los franciscanos y soldados con puras mentiras y nombres falsos, y otro que inicia cuando detienen al verdadero Canek; los que han escrito mezclan ambos sin pudor.  El indio rebelde no sabía español, así que no pudo ser educado por frailes en ningún convento, incluso, en sus declaraciones jamás habla español. Otro aspecto es sobre el delator de Canek, nadie lo comenta.

Su relación con los ingleses y su visita al reino de los moskitos o miskitos, es algo que solamente se cita marginalmente, por mi parte, investigo más este lazo y queda claro ese nexo, si se toma en cuenta que, meses después, aplastaron al imperio español invadiendo Cuba y Filipinas. Doy un contexto histórico del momento, no solamente en la península, sino en el país y en el mundo, donde España es un reino decadente y una potencia emergente, Inglaterra.

También hay aspectos que la mayoría evade, tal como el papel de los curas y la iglesia católica en la represión sanguinaria contra los mayas. Algo en lo que tampoco profundizan otros autores es en la división del ejército espaniardo, sus choques y contradicciones para quedar como los que aportaron más a esa guerra, con el fin de ganar canonjías de la corona.

 

—¿Cuánto tiempo le llevó la investigación y a qué lugares?

 

—Fue mucho tiempo, unos quince años, en parte porque había pocas fuentes y, porque disfrutaba cada texto el máximo tiempo. También porque le dedicaba solamente mis tiempos libres. Fue un proceso largo pero siento que no era posible de otra manera.

Visité todas las bibliotecas de Mérida para rastrear toda la bibliografía que pudiera y conversar con el mayor número de personas que estaban empapadas del tema. También visité los lugares donde estuvo Canek detenido, las principales iglesias, las plazas donde se colocaron las horcas y las picas.

Y cuando sentí que conocía al personaje, me fui a toda la zona rebelde, para visitar todos los pueblos y monasterios desde donde se planificó la represión. Formaciones de soldados y batallas sangrientas se atravesaban como fantasmas en esos suelos rocosos. Caminé por toda la ruta que siguió José Jacinto y llegué a Cisteil (que actualmente tiene otro nombre, porque las autoridades todavía temen la presencia de Canek). Y a la entrada hay una cruz vestida.

Después estuve en lo que queda de cimientos del templo que fue cuartel general de los mayas levantados. Caminé por un campo que pudo ser el panteón y llegué hasta un cenote donde aún ahora toma agua el pueblo. Imaginé los corrales para las vacas y ubiqué los puntos por donde pudieron entrar los españoles en su ataque con cañones y escopetas. Sentí un vértigo pero me sostuve junto a una ceiba. Lloré un poco un tanto conmovido por esa valiente vibración de luchadores libertarios que, con más valor que armas, hicieron frente a los invasores.

Por cierto, yo no pongo españoles, pongo espaniardos, retomo arbitrariamente la traducción inglesa. Es totalmente intencional, si ellos en un acto de colonialismo lingüístico dicen mejicanos, también tenemos derecho a responderles igual.

 

Canek
Rafael Santiago

—¿Cómo lo modificó a usted hacer este libro, entendiendo que en ese proceso de búsqueda, hay encuentros y hallazgos que impactan en la vida personal?

 

—Hubo impactos muy fuertes. Rompí como una especie de hechizo que me seguía desde la infancia. Rompí con esa identificación histórica-personal, me sentí liberado. Puedo ahora pensar en las atrocidades cometidas por los invasores sin que altere mi mente ni mis emociones. Hay que conocer la historia para no repetirla, ningún acto criminal está justificado, pero en ese momento histórico nos tocó perder. Lo que queda es realizar algo pedagógico para que no se repita. En mi caso, actúo de tal modo que no cometa conscientemente ninguna acción absurda e intentar que todo mundo abra los ojos para que se eviten estas circunstancias.

Este año se conmemoran fechas como la conquista y la independencia. En su soberbia los españoles piden que se le den las gracias y nosotros queremos que pidan perdón. Tal parece que nunca nos pondremos de acuerdo. Viejas heridas que sangrarán en la historia. Pero no hay que olvidar que la conquista la hicieron los indios y la independencia los españoles. Ironías mexicanas.

 

—¿Cómo ve el impacto de la figura de Canek en la sociedad actual?

 

Canek es un gigante. Es un espejo para las nuevas generaciones. Un guía que te seduce con su palabra y te envuelve con su carisma. Un líder que es ungido como parte de la dinastía Canek y que llega como pordiosero y convence a toda una región de que es el elegido para encabezar la lucha contra la rapiña de los hombres blancos. Sentir qué grandeza de espíritu se impone contra los que lo destrozaron con hierros candentes en la plaza de Mérida nos llena de una grandeza espiritual a todos los que somos herederos de esta civilización maya. El género sería una no ficción, novela histórica o ficción

Te digo mis intentos. Lo que hice fue investigar como el más apasionado de un historiador. Y aunque integro a mi espacio verbal libros importantes que consulto. Por supuesto hay partes que no se conocen del personaje y tuve que recurrir a la ficción para poder darle coherencia al relato. Que cada quien me ubique como considere, pero siempre con la mejor intención de aportar algo más a la vida y obra de este legendario personaje.

 

—¿Podría ser Canek el primer mártir de la revolución de castas?

 

—No se circunscribe en esa época. Pero es parte de esa resistencia maya, tan propia de la terca defensa de su libertad.

 

—¿Con que personaje le gustaría seguir…?

 

—Por ahora no quiero involucrarme con ningún texto. He pensado en hacer uno acerca del calendario azteca, siempre tan lleno de contradictorios estudios. Siento que es como el mensaje que lanzaron los norteamericanos al espacio, con un mapa de la tierra y el ser humano, supuestamente cualquier persona inteligente lo descifraría, pero los aztecas dejaron un mensaje similar y aún ahora no nos ponemos de acuerdo.

 

—¿Qué peso simbólico tiene la figura del Canek en los mayas de la actualidad?

 

—Dentro de todas las ambigüedades en que se desenvuelve su figura, la sabiduría popular lo ubica como un guía inigualable al que respeta y trata de eternizarlo, al ponerles a sus hijos su nombre. Todos lo sienten muy suyo a Canek, se identifican con él, saben que, aunque muerto es invencible y que, tal como prometió, resucitará en Maní, ahí donde en un Acto de Fe, la iglesia cometió todo tipo de atrocidades, matando a cientos de creyentes, a decenas de sacerdotes indígenas, quemando códices y destruyendo sus imágenes.  Es un fantasma de rebelión que recorre la península.

 

—¿Ves una figura-espejo del Canek en las sociedades actuales de la península?

 

—Es muy compleja la sociedad actual. Debido a las bellezas naturales se ha repoblado la península con habitantes de otras entidades del país. Los mayas son minoría. Solamente conservan algunos poblados con sus tradiciones. Pero la grandeza de Canek trasciende la península, su visión libertaria se impondrá para bien de la humanidad.

 

—¿”El último Canek” representa para ti una forma de reivindicar el pasado glorioso del pueblo maya en el presente?

 

—Sin duda, el aportar en su investigación, volverlo de carne y hueso, ayuda a darle más herramientas a los que hasta ahora solamente tenían un Canek idílico. Ahora hay un Canek como ellos y todos pueden aspirar a ser Canek.

 

 

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Luciano Antonio Núñez (Tucumán, Argentina, 1976). Periodista y escritor radicado en Quintana Roo, México. Licenciado en Comunicación Social.  En su país natal, publicó el libro de entrevistas “Voces que vuelven”, editado por el Archivo Histórico de Tucumán, y textos suyos figuran en la  “Antología Cultural de Tucumán (1916-2016)”. En México, la “Gaceta del pensamiento” publicó cuentos y parte de su poemario “Tan lejos y otra vez en casa”. Trabajó en periódicos y revistas, y es fundador del portal Grupo Pirámide.

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1 comentario

  1. ¡Excelente trabajo!

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