Con motivo del arranque de un nuevo año, en Vértice, letras de Grupo Pirámide, convocamos a nuestros autores más asiduos, para que comenten sus tres libros favoritos del año que acaba de terminar.

En esta primera entrega contamos con la participación de Mariel Turrent Eggleton, autora de la novela Oveja negra (Malix Editores), quien se hizo acreedora recientemente de la primera edición del Premio Estatal de Cuento “Rafael del Pozo y Alcalá” 2021; así como el periodista y escritor argentino Diego Jemio, y el director general de este portal, Luciano Núñez, quien el año pasado sacó a la luz su poemario Tan lejos y otra vez en casa, publicado bajo el sello de los cuadernos de la Gaceta del pensamiento.

Este ejercicio, pues, intenta ser una guía lectora al alcance del público lector cada vez más robusto que tenemos en nuestro estado, aunque también —¿por qué no?— una radiografía de los gustos literarios, las afinidades y vocaciones que acompañan a los escritores que cada domingo nutren este suplemento.

 

 

 

Mariel Turrent Eggleton:

 

 

Me encantan las frases sublimes y las historias portentosas y esa es la definición perfecta de “El infinito en un junco” de la española Irene Vallejo. Un ensayo sobre el libro y su existencia que no deja de sorprender por la actualidad de su punto de vista y su belleza estética consagrando a la autora entre los grandes. También me gustan los libros que terminan bien. Los que nos dan esperanzas, los que al final de todo nos hacen creer que todo puede ser mejor. Dos de ellos, ambos de autores mexicanos son: “La hija única” de Guadalupe Nettel, una narración ágil que nos habla sobre la transformación de la familia en la actualidad desde lo más profundo de sus personajes, y “La puerta del Círculo Polar Ártico” de Juvenal Acosta, una historia compleja que narra esta transformación urgente para rescatar al mundo sin abandonar la poesía y los pequeños ensayos filosóficos que caracterizan al autor. En ambas historias triunfa el amor. Y eso me da alas. Aunque no es el amor convencional sino uno nuevo que pretende rescatar al ser humano.

 

 

 

Diego Jemio:

 

 

¿Puede un libro ser una autobiografía, un manual de divulgación y un “tour de force” todo en uno? Difícil, a menos que el escritor sea Emmanuel Carrère y el libro “Yoga”. El escritor francés lo hizo de nuevo, con un libro escrito en primera persona, cautivante y con una prosa que es imposible dejar de leer. Una crisis depresiva desde las entradas. Pero, principalmente, un gran libro.

Milena Busquets volvió a las bateas con “Gema”. Esta vez, la española bucea en el mundo de las pérdidas; una lejana, de una amiga, que resuena en esta adulta que ella es hoy. “Aburrir es de muy mal gusto” dijo alguna vez en una entrevista. Y acá lo cumple a rajatabla: un libro liviano en el sentido más noble del término.

“Kaidú”, de Paula Pérez Alonso, bucea en el vínculo de una pareja. Pero, principalmente, de ella con el perro de él. Una nouvelle con escritura límpida y una alegoría preciosa sobre el mundo animal.

 

 

 

Luciano Núñez:

 

Un buen libro es un asombro cálido al que hay que acudir a diario mientras dura; un encuentro que nos sumerge en un mundo imaginado en el que queremos -y nos gusta- adentrarnos página a página. Este año tuve tres encuentros que puedo rescatar de mis desordenadas lecturas.

Tomás González

No había escuchado hablar de este escritor colombiano, quien tiene una prolífica producción de novelas que arranca en 1983 y llega hasta 2021. Leí dos de sus novelas y me encantaron. “Primero estaba el mar” es su ópera prima y está exquisitamente narrada, con paisajes del Caribe que quedan anegados en la memoria tras seguirle los pasos a sus personales en un desolado paraje al lado del mar. La segunda es “Temporal”, acerca de un padre y la compleja relación con sus dos hijos que salen a pescar en pleno temporal.

Emmanuel Carrère

Siempre aquejado por dudas existenciales sobre la fe y la religión, cayó en mis manos “El reino”.  Novela que no dejó de asombrarme el titánico trabajo que hay detrás de más de 500 páginas de acucioso trabajo de investigación bíblica, además de las narraciones en primera persona al estilo del escritor y guionista francés. “Una novela rusa” es un libro que mira, como el título, hacia las catacumbas de la familia del escritor y un viaje a Rusia, el cual detona la historia. Dos joyas.

George Steiner

“Diez (posibles) razones para la tristeza del pensamiento” es un ensayo magnífico. A simple vista parece un libro demasiado breve, siemple, con sólo 83 páginas, pero cada página vale una reflexión que extiende su comprensión por mucho más. Brillante manera de ver las claves del pensamiento y el mundo, las supuestas verdades que creemos y, claro, la tristeza que encierra cada pensamiento.

Bonus track

“La insoportable levedad del ser” es un libro que leí hace muchos años. Recordaba vagamente la historia. Su relectura ha sido un reencuentro y redescubrimiento fascinante. No soy, claro está, el mismo que hace 20 años y, por ello, lo he disfrutado doblemente.

 

 

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