Agustín Labrada

 

 

Agustín Labrada. Escritor de origen cubano residente en Cancún, autor de los poemarios La soledad se hizo relámpago, Viajero del asombro y La vasta lejanía; la antología poética de la Generación de los Ochenta Jugando a juegos prohibidos; los libros de periodismo cultural Palabra de la frontera, Más se perdió en la guerra, Un paseo por el Paraíso, Seis caminos y Ellas están de paso, y los de ensayos Teje sus voces la memoria, y Padura y el Nuevo Periodismo.

 

RITOS

 

Por las trenzas de Gisela

y un beso en la transparencia

los ritos de la inocencia

fueron mares y acuarela.

Aquel barco era la escuela,

grumetes que en la distancia

exploramos la fragancia

del verde que inunda el día.

Gisela, la novia mía

que se perdió con la infancia.

 

 

ELLA ES NOSTALGIA DE UN VINO

 

Vuelvo a mi escuela de ayer

por rutas anochecidas,

los años fueron suicidas

–gris que no voy a beber –.

 

Vuelvo como a la mujer

que me ha esperado en la sombra

y con su cuerpo me nombra

destejiendo un aire fino.

 

Ella es nostalgia de un vino

que me entristece y me asombra.

 

 

EN TU MIRADA ETERNIZAS

 

En tu mirada eternizas

las viejas tardes de octubre,

y la nostalgia descubre

una imagen de cenizas.

 

En el tiempo te deslizas

y al cruzar tu propia historia

vas del polvo hasta la gloria,

de la colina hasta el valle;

y estás muy sola en la calle,

al fondo de tu memoria.

 

 

VIENES A MI CABAÑA EN LA COLINA

 

Vienes sin tus ovejas, mi pastora,

tañendo entre los pinos el laúd.

Atrás ya se han borrado en su ataúd

los días que aguardaron por la aurora.

Vienes de un horizonte que me ignora

y sólo entre tus ojos se adivina,

vienes a mi cabaña en la colina

y en tu blusa ya bailan las estrellas.

Yo te espero descalzo y tras mis huellas

incendiará su abril la golondrina.

 

 

ERAN DOS ISLAS PERDIDAS

 

Eran dos islas perdidas

que el aire tejió en la danza;

en sus playas la añoranza

izó las velas hundidas.

Como gitanos, sus vidas

echaron a navegar

por los mapas del azar,

bajo las noches sin carpa.

Ella vibra como un arpa

cuando él descubre su mar.

 

 

HE LLEGADO A BUSCAR LA ETERNIDAD

 

He llegado a buscar la eternidad,

el eco de mirarme en los veleros,

yo soy el navegante, el marinero

que a su paso borró la deslealtad.

Hoy busco en las fronteras de tu edad

un puerto donde anclar la travesía,

hoy llego capitán de fantasía,

coloreas tu sexo con la miel

y humedeces la nave que es mi piel

al penetrar el sol de tu bahía.

 

 

INVISIBLE ENTRE MIS MANOS

 

Si ardieras yo volvería

con el misterio del pez

a navegarte otra vez

y en tus alas llovería.

Desnuda te bebería

como a los dulces veranos,

pero escapas a lejanos

espejismos en tu rito

y eres un ángel, un mito,

ya invisible entre mis manos.

 

 

¿CON QUÉ FLECHA NOMBRO A EVA?

 

¿Con qué flecha nombro a Eva,

con qué día, con qué santo?

¿Cómo alcanzar ese canto

que al horizonte se eleva?

¿Qué duende abrirá la nueva

arca de sus heredades,

su pradera en dos mitades,

que con extraños idiomas,

ceñida por mis palomas

nace entre las soledades?

 

 

OFELIA DE LAS MAÑANAS

 

Ofelia, te vas al fondo

de soledad y aguas blancas,

y a mi silencio le arrancas

una llovizna que escondo.

 

Yo te busqué en el más hondo

laberinto del castillo,

y en las sombras sólo un brillo

señalaba tu leyenda,

y no hay memoria que entienda

que en tu cabello amarillo

ardieran tantos vitrales.

 

Ofelia, ¿bajo qué estigma

se volvió tu cuerpo enigma

en soterrados cristales?

 

Ofelia, del agua sales

al paisaje que vigilo,

sales desnuda en un hilo

que atraviesa las manzanas

y descubro en tus mañanas

un rostro de doble filo.

 

 

****

 

También le puede gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.