NI EN EL DÍA MÁS ROTO LA AMAPOLA

 

Ni en el día más roto la amapola

se quema en nuestro barco de papel

 

sus pétalos incrustados al pavimento

desbordan el callejón hasta la esquina

 

donde las escobas solían apresurarse

por las mañanas para abrir paso a los niños

 

ahora escarabajos y hormigas deambulan

sin fronteras ni tacones que los aplasten hoy

 

pero algún día la amapola verá nuevos charcos

y nuestro barquito de papel no contendrá su fuego.

 

 

 

EL MORADOR

 

 

En una tienda de muñecas

al final de una calle que no se nombra

 

con monedas oxidadas

regateo etiquetas al aparador

 

como si el espeso asco

en cada esquina fuera gratis

 

entre fisuras la observo

su hastío me espera con piernas de nube

 

mis dedos turbios la empañan

y de vez en cuando me pregunto

 

si las gotas de sudor que le dejo caer

le recuerdan flores que nunca dejaron semilla.

 

 

  

QUEDA DE NOSOTROS UN ESPÍRITU

 

 

Queda de nosotros un espíritu

que desciende por la tráquea de nuestras palabras

 

entre arritmias de mar se pierde

mientras el instinto se resbala en una espiral sin párpados

 

el nombre que yo brame será el tuyo

 

y como todo lo que amé

se volverá carnada.

 

 

ARBOREM

 

Soy un abedul

 

estoy hecho de hojas olivo

estoy hecho de raíces de viento

 

mis ojos están enramados a ti

 

a mi alrededor escucho:

risas

palabras

columpios

 

y a tu hacha

que sostiene mi columna vertebral

me resisto.

 

 

 

****

 

 

Eren Proa. Ha tomado varios talleres de creación literaria y fue integrante del Laboratorio de Poesía del CCL. Ha publicado en Tropo a la uña. Cursó el diplomado de literatura europea contemporánea del INBA.

 

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