Foto: Sergio Larrain

A continuación, presentamos para Vértice, Letras de Grupo Pirámide cuatro poemas del poeta yucateco Emi. G. Canchola,  ganador recientemente del Premio Iberoamericano de Poesía Joven Alejandro Aura (2020). 

 

 

Mi madre y yo somos la tumba en la que papá se arrojó

El abuelo

respaldado por los ancestros

le enseñó a papá que todo hombre

guarda su luz en una caja de metal

 

papá en el baño

se prueba la ropa de mamá

le dice al espejo

una y otra vez

no soy hombre

 

no soy hombre no soy hombre

 

al abrir la puerta de su cuerpo

se asoma un jardín de rosas

árboles que tocan las nubes

cielo atrapado que quiere salir

 

mi madre y yo somos la tumba

en la que papá se arrojó

 

pero los muertos nunca mueren

se mantienen intactos en la memoria

resucitan al tercer día

o nacen

 

papá volteó el revés de su piel

nació

 

con la boca llena de polen

y los pétalos debajo del vestido

desmontó la cerradura

abrió la caja de metal

 

una luz intensa devoró la casa

creció la vegetación en el pasillo

los árboles despedazaron el techo

un río se llevó nuestros muebles

 

mamá no soportó la luz

quedó ciega

 

muda y ciega se fue

no sin antes condenarlo

en el nombre del Señor

al fuego eterno

 

y papá se incendió

y yo nunca pude apagarlo.

 

 

 

Que alguien le diga al tiempo

Enciendo la computadora

me encorvo sobre el escritorio

y oprimo todas las letras

que me hinchan la garganta:

 

que alguien le diga al tiempo mi edad

veinte años

y mi cuerpo todavía en espera

veinte años

oculta en los pasillos de la carne

casi fantasma que roe los muros

casi mujer

 

querido tiempo

camíname al revés

desdí la voz grave

mis huesos anchos

quita de mí el yo que no soy

déjate romper

un poco

lo necesario

 

mamá entra sin tocar la puerta

oprimo la tecla de todos los días

suprimir

 

le sonrío

como si mis manecillas todavía marcaran los años

como si mi edad no oliera a muerto

a hijo muerto

 

 

 

Fotografía del niño que quiere partir el pastel

En el centro de la fotografía

no el niño

una muchacha de vestido rojo

ocupa su lugar

 

las sonrisas y los aplausos se apagan

la madre llena el silencio con alaridos

jura por dios que se quitará la vida

los tíos, compadeciéndose

le acercan el cuchillo del pastel

también piensan ofrecérselo al padre

quien fuera de cuadro

llora los nietos que no le dirán abuelito

 

sin saber qué sucede

la abuela se acerca a la muchacha del vestido

y le pregunta por qué tanto alboroto

 

no lo sé, abue

sospecho que se trata de mí.

 

 

 

Había perdido un bosque

Las personas caminan por la calle

deshojadas

sueltan a su paso pequeños cadáveres de tronco

 

yo de pepenadora

recolecto muertos

y rehago el bosque.

 

 

****

 

Emi G. Canchola (Ciudad de México, 2000). Estudió Creación Literaria en el Centro Estatal de Bellas Artes (CEBA). Cursa la licenciatura en Antropología Social en la Universidad Autónoma de Yucatán. Obtuvo el premio estatal de poesía Tiempos de Escritura (2020), el Séptimo Premio Iberoamericano de Poesía Joven Alejandro Aura (2020) y el XVI Concurso Nacional de Expresión Literaria La Juventud y la Mar (2016). Algunos de sus poemas han sido publicados en revistas como Círculo de Poesía, Nueva York Poetry Review, entre otras.

 

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1 comentario

  1. José Luis Pech Várguez

    Muy vigoroso y conmovedor en sus textos. Me impresionó el ritmo que puede tener la lectura de los poemas, olvidando la métrica y la rima. Mi única pregunta: ¿tendrá tanta vida para contarla de esa manera?
    Muy merecido el premio obtenido.

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