Labrada

 


Por Agustín Labrada Aguilera 

 


FLOTAR SOBRE LA AURORA
sin cartas que pugnen para redimir
tropiezos ancestrales,
fallidos desembarcos contra las maldiciones.

Flotar como un fantasma
sin rifles marginales que me acosen,
sin coronas que veden el error, sin biografía.

Flotar compadeciendo
a quienes enlodaron con sal mis escaleras,
pues cuando su culpa los ahogue
nadie les extenderá ni una plegaria.

Flotar transfigurado,
barriendo de una vez todo ese plomo
que remansa con búhos mis tradiciones.

Flotar al margen de los dados
que suelen imponer su jerarquía
y empolvan el facón con que oigo los caminos.

Flotar espantapájaros
al que no besarían ni las grullas:
un cerebro de paja,
unas cuencas sin fondo para el más largo olvido.

Flotar si se va a pique la balandra,
aunque ese precipicio afiance oscuridades,
pues ni una sola reja vencerá.

Flotar en Humboldt Bay, los Pirineos o Ámsterdam,
desasido de todos los cordeles que lame la derrota,
tras la resurrección donde libre amanezco.

 

 

NINGÚN PODER DESTERRARÁ LA IRA,
aunque urda mil techumbres
diferentes como el lino y la escarcha.

Así mientras diluvio se aleja el unicornio,
inabarcable en su rugosa identidad.

Mis parientes hoy descifran el sur:
un pantanal de muchos mediodías,
y desdibujan esas enramadas
según dicten pasiones y tornados.

Sólo yo escucho crepitar esos faroles,
sus resecos designios que anudaban mi ser.

No tuve que lidiar con las deidades
ni ofrecer un cordero a alguna tribu.

Yo no estuve en los mapas,
así nadie extrañó que me fuera borrando tras la cerca.

El sur es anteayer, aún el norte no existe,
y pesan los tablones que no supe aserrar.

Sobre mi ropa esculpo la ballena
que ahuyentaba a los jinetes plomizos,
aunque ya no amenacen sus hendijas.

Las hendijas no cierran,
en sus oscurecidos pabellones
se acorrala un relincho
más acre que cualquier fusilamiento,
entre sus púas me sacrifican
por un crimen tan sólo imaginado.

 

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Agustín Labrada. Escritor de origen cubano residente en Cancún, autor de los poemarios La soledad se hizo relámpago, Viajero del asombro y La vasta lejanía; la antología poética de la Generación de los Ochenta Jugando a juegos prohibidos; los libros de periodismo cultural Palabra de la frontera, Más se perdió en la guerra, Un paseo por el Paraíso, Seis caminos y Ellas están de paso, y los de ensayos Teje sus voces la memoria, y Padura y el Nuevo Periodismo.

 

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