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Poesía | Paisaje con ruinas [Fragmentos], de Manuel Illanes

Paisaje con ruinas

Paisaje con ruinas

 

*Los fragmentos del 1 al 69 corresponden a la primera parte de “Paisaje con ruinas”, llamada “Arenas movedizas”; el fragmento que aparece al final, sin número, es la segunda parte, “Y la ciudad se conmovió”.

 

 

1

 

Habitar esta ciudad es palpar la tensión entre la Historia y lo inconcluso, entre las piedras consagradas y los edificios que extienden sus varillas metálicas al cielo, entre el esplendor de los palacios novohispanos y la precariedad de las fábricas abandonadas y las habitaciones hechas con plásticos y alfombras en los rincones más oscuros, entre la violencia simbólica desplegada en la exposición de Otto Dix y su espejo, la violencia real, monstruosa de los desmembrados, los encajuelados, los cadáveres que flotan en las aguas negras como envases vacíos de refrescos, hinchados, las huellas digitales deslavadas, los ojos cerrados por siempre. Habitar esta ciudad es vivir en las fronteras del sentido sólo para cruzarlas y regresar a un territorio en que somos extraños.

 

 

2

 

Contemplar siempre los grandes jardines y los palacios de esta ciudad trepidante con la mirada de los márgenes, la visión punzante de Tlalpan, Iztacalco, Tláhuac, los lugares donde has residido, donde los hombres resisten cercados por la necesidad, por la violencia que azota las puertas y deja sobre ellas una señal de sangre, el signo visible de Abaddón la noche de exterminio de los primogénitos.

 

 

5

 

Balazos en la madrugada, ventanas rotas, puertas derribadas a patadas, amenazas de una hija traficante a su padre, para que la deje entrar al departamento: nosotros también vivimos el cerco en la Unidad Ana Bolena de Tláhuac.

 

7

 

¿Cómo resistimos el cerco? Sin agua caliente, con esporádicas balaceras en las madrugadas, plagas de cucarachas, los trepanados de Capital sentados en la entrada de la Unidad fumando piedra o inhalando mona cada mañana, leyendo, transcribiendo los aforismos de los muertos; en la necesidad de una mujer –pero sin poder aspirar a ella; en la necesidad de un país –pero sin poder aspirar a él.

 

 

9

 

Los únicos, los auténticos profetas de esta ciudad trepidante -los monosos, los adictos al PVC, aquellos que ni siquiera son capaces de articular el sentido, sentados en las calles o yaciendo en ellas, viviendo entre la alucinación y la miseria.

 

 

22

 

En los extramuros del mundo. Extensiones y extensiones de extensiones de casas, torres de alta tensión, edificios, moteles, avenidas elevadas, árboles cuyo verde ha extinguido el tráfago del sol, murallas grafiteadas, azoteas con sus ropas flotando contra el cielo del atardecer, estaciones de metro, calles que van y vienen desde y hacia ninguna parte, colonias grises, espantajos grises, vehículos grises: vidas minúsculas que la Historia conduce hacia la extinción, el cenotafio del olvido.

 

 

26

 

Llamo Paisaje con ruinasal estrangulamiento prolongado de esa realidad que los hombres reconocen bajo mi nombre, tachadura continua.

Llamo Paisaje con ruinasa la fiebre de escritura que yace en este cuaderno.

Llamo Paisaje con ruinasal incendio de todo un país, de esta ciudad trepidante indiferente a sus muertos.

Llamo Paisaje con ruinasa la lucha por una lengua que acceda al decir.

Llamo Paisaje con ruinasa los muertos, los innumerables, desconocidos muertos que reposan bajo los tiraderos de México.

Los muertos, todos (mis) muertos.

 

 

37

 

Si me fuera de México una de las imágenes de las que jamás podría desprenderme es de la visión de las azoteas con su revoltijo de ropas flotando contra la brisa, ladrillos, llantas de vehículos, macetas con todo tipo de plantas, bicicletas herrumbrándose, cascajo…la precariedad a la que el país somete a sus habitantes resumida en un espacio que es liminar por excelencia, un lugar que está fuera de la casa al mismo tiempo que pertenece a ella. La imagen como símbolo de esta tierra construida entre el desorden y el fuego, entre la Historia que desfila con sus grandes discursos y el reguero de baba y vómito que deja a su paso.

 

 

48

 

Los niños saltan y gritan fuera de mi ventana. Los escucho arrojar el trompo al suelo, subir corriendo las escaleras mientras se persiguen sin descanso, golpear rítmicamente la pared de la Unidad con un balón pateado infinidad de veces, por el mero gusto de hacer resonar esa pared. Cae una leve llovizna, el cemento se ha mojado y el frío crece, y sin embargo su felicidad sigue siendo completa. Yo estoy recostado, tratando de dormir, cubierto con varias frazadas luego de una jornada de alcohol, y me sorprendo de su energía, de su ansia de exponerse a la noche. Como si con sus juegos, con sus gritos de urracas hambrientas reinventaran un futuro que parecía haberse perdido, el futuro de esta Unidad que subsiste al margen de los grandes jardines y los palacios de la ciudad trepidante, el futuro de un país que sobrevive a pesar de toda la violencia y las fosas repletas de muertos.

 

 

49

 

Que reflejar la realidad ya no significa nada. Que la experiencia ha quedado obsoleta como objeto de las búsquedas poéticas. Que la literatura debe apuntar exclusivamente a decodificar los 4’33’’ del silencio (queridísimo Cage) o a ser una prestidigitación de la palabra –un neodadá ejecutado por taumaturgos profesionales. ¿Y la jeringa?, me pregunto con humildad, con sorna, con estupefacción. Esa con la que me inyecto a diario (mañana, tarde y noche, religiosamente), esa que en su costado luce una instrucción que jamás he obedecido, use once and destroy, esa que me une a la vida de una manera sencilla y definitiva. ¿La jeringa, la enfermedad no existen en el reino de la literatura (el cuerpo de lo poético, puro y aburrido como la concepción de Cristo)? ¿La jeringa?

 

51

 

Una pequeña parábola. Astillas de Nadie visita la pirámide de Tenayuca luego de atravesar toda Temixtitán. Tláhuac-Estado de México, tres horas: caminata-camión-moteles-estacionamientos-farmacias-colonias-más colonias-vendedores ambulantes-putas-taquerías-metrobús-medidor de glicemia-inyección-torta suiza-ticket de entrada. Ningún fantasma en los alrededores. Cielo despejado, el costado de la pirámide ofreciendo una sábana de sombra. Astillas de Nadie se recuesta sobre el pasto. Piensa –piensa- en la ruina que es. En su cuerpo –la enfermedad avanza. En la cabeza sobre el pavimento. En la permanencia de la pirámide, que sobrevivió a la catástrofe de la conquista.  En… No, no piensa. Divaga. Pequeñas malezas en las escalinatas. El coatepantli. Un jacarandá lleno de urracas –como si se tratara de una escena de Los pájarosde Hitchcock. Los cerros de los alrededores invadidos de casas mal construidas, que parecen a punto de despeñarse. El cielo despejado (¿ya dijo eso?). La luna colgada de la inmensidad. Sí, divaga. Sigue cercado por la angustia, pero al menos intenta enfrentarla. Recostado sobre el pasto, flotando encima del tiempo, aguardando el descenso del Arcángel.

 

65

 

Escucho las voces tatarear Queridade Juan Gabriel. Ancianos y niños corean la letra que la cantante ciega interpreta con dramatismo. El bajo y la batería de la banda hacen zumbar el amplio hall de la estación Pino Suárez. La gente se aglomera alrededor de los músicos, hipnotizados por la melodía y el movimiento pausado de la ciega, cuyos ojos sin luz adivinan los fantasmas instalados justo delante, tras la oscura cortina que vela las cosas. Como una palomilla obsesa, la cantante marca el ritmo de la canción con su pie. Indiferentes a esta visión del Evangelio, transeúntes apresurados corren hacia los pasillos que conducen al andén con dirección a Observatorio o Pantitlán, pensando en el dinero que han dejado de ganar, o en el que recibirán si hacen algunas horas extra esta semana. Otros compran periódicos llenos de sangre y tetas en sus portadas, sólo para leer la página destinada al horóscopo y después envolver con ellos cajas atiborradas de revistas viejas para cambiarse a un cuarto más barato. Hay que ahorrar hasta el último centavo si quieres sobrevivir.

Nuestra vida parece estar rebosante de sonido y de furia, Shakespeare tenía toda la razón.

Justo detrás de la cantante, disimulado por los miembros de la banda, que se agitan con los ecos de la canción, el pequeño adoratorio de piedra gris brilla con la luz de mediodía. La roca gastada revela milagrosamente un signo de otra época tatuado en uno de sus costados. Ome Acatl, Dos Caña. Como un mensaje de los viejos númenes enterrado bajo la ciudad, entremezclado a sus fragancias de amor y a sus olores de podredumbre. A su prisa interminable. La misteriosa botella que lo contenía ya hace mucho que vio pulverizado todos sus fragmentos. El vértigo de  la Historia (Walter Benjamin de nuevo).

Por ahora sólo importa que el pequeño adoratorio brille bajo la luz del mediodía, que nuestras manos puedan rozarlo y sentir aún el calor del Origen, arrancado al sonido y la furia de esta ciudad trepidante.

 

67

 

Un hombre nos increpa a E, a Dn y a mí mientras caminamos cerca de la Unidad. Nos grita que la calle no es nuestra al mismo tiempo que avienta su vehículo con prepotencia contra nosotros. Sin hacerle mucho caso, nos movemos unos pasos hacia la derecha como para dejarlo pasar. El auto arranca entonces a gran velocidad. Comentamos acerca de la histeria del tipo, de su urgencia de exhibir “hombría” a toda costa. Un poco para mofarme de él, y para relajar también el ambiente que ha quedado tenso después de sus chillidos, imito el gesto clásico con que los narcos pavonean su poder, levantando las manos y parodiando unos disparos al aire. Nos reímos. Delante de nosotros unos muchachos trabajan pintando sobre la calle un gran mueble de madera. Mientras seguimos conversando, me doy cuenta que el vehículo de nuestro “amigo” se ha detenido en la esquina, desde donde el hombre grita vehementemente. En un primer momento, asumo que se está dirigiendo a los chavos, pero E me aclara: “Te está amenazando.” Yo no entiendo ni una de las palabras que profiere el hombre desde la distancia y lo observo incrédulo mientras avanzamos hacia la esquina. Luego de aullar por casi un minuto, despotricando hasta hartarse, el conductor hace rugir las ruedas del vehículo y parte raudamente. Sin poder comprender todavía lo sucedido, discuto con E y Dn lo irreal de la situación. E me confiesa entonces: “Pensé que iba a haber plomazos.”

Plomazos por reírte de alguien que anda gruñendo su virilidad como un perro en celo, pienso.

Plomazos por invocar la ironía en un lugar que sólo reconoce por respuesta, golpes o disparos.

Plomazos, plomazos por absolutamente nada.

 

 

69

 

De San Felipe Neri a San Hipólito: recorriendo las iglesias del centro del DF, descansando en su interior, escribiendo más páginas de mi cuaderno de extraviado. Qué mejor lugar para matar el tiempo: un espacio fresco, cómodo, silencioso –Gott ist tot– ideal si quieres reflexionar sobre las ruinas de un país en ruinas.

 

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Nican mopohua, motecpana, in quenin, yancuican, huey tlamahuicoltica, monexiti in cenquizca icapochtli, Sancta María, Dios inantzin/ Abaten marinos a 8 integrantes del Cártel de Tláhuac –Entre los narcomenudistasestá Felipe de Jesús Pérez, líder del grupo –También operaban en las delegaciones Milpa Alta, Xochimilco e Iztapalapa -Sicarios bajan a pasajeros de dos camiones y prenden fuego a los vehículos. / “Aquí se relata, se pone en orden, cómo, hace poco, de manera portentosa, se mostró la perfecta doncella, Santa María, madrecita de Dios.” / In huel ihquac in ipan xihuitl 1531, quin iuh iquezquilhuioc in metztli diciembre mochiuh/ ¡Por Ojéis! Abate la marina al líder del Cártel de Tláhuac y a siete gatilleros / “Entonces en el año 2017, pasados algunos días del mes de julio, sucedió” / Auh in ye ahcitiuh in icpac tepetzintli in ye oquimottili ce cihuapilli oncan moquetzinohticac/ Combaten marinos y narcosen Tláhuac –Tras el operativo en La Conchita, ruleteros, bici y mototaxistas desataron bloqueos; detienen a 16. / “Y cuando llegó a la cumbre del cerrito, contempló a una noble señora que allí estaba de pie” / Quimolhuili: tlaxiccaqui, noxocoyouh, Juanitzin, ¿campa in timohuica?/ El grupo criminal vendía mariguana y cocaína en Ciudad Universitaria. Se le considera una escisión de la organización de los Beltrán Leyva. / “Le dijo ella: escucha, hijo mío, el más pequeño, Manolito, ¿a dónde vas?” / Huel nicnequi,cenca niquelehuia inic nican nechquechilizque noteocaltzin, in oncan nicnextiz, nicpantlacaz, nictemacaz in ixquich notetlacotlaliz, noteycnoittaliz, in notepalehuiliz, in notemanahuiliz/ Uno de los cadáveres quedó a bordo del automóvil –La incursión se registró en una casa de La Conchita Zapotitlán –En el interior del inmueble había paquetes sobre una mesa. Tras la balacera, vehículos militares recorrían las calles de la demarcación –En las calles se localizaron casquillos de arma larga. / “Mucho quiero yo, mucho así lo deseo que aquí me levanten mi casita divina, donde mostraré, haré patente, entregaré a las gentes todo mi amor, mi mirada compasiva, mi ayuda, mi protección.” / Ca oncan niquincaquiliz, in inchoquiliz, in intlaocol, inic nicyectiliz, nicpahtiz in ixquich nepapan innetoliniliz, intonehuiz, inchichinaquiliz/ 50 ejecuciones se le atribuyen a El Ojosentre 2012 y 2016 -30 desapariciones personas ligadas al Patrón de Tláhuac -$450000 diarios en ganancias por la venta de droga en CU, donde operaba. / “Allí en verdad oiré su llanto, su pesar, así lo enderezaré, remediaré todas sus varias necesidades, sus miserias, sus pesares.” / Quimolhuili: xitlèco, noxocoyauh, in icpac in tepetzintli, auh in canin otinechittac, ihuan onimitnànahuati; oncan tiquittaz onoc nepapan xochitl. Xictètequi, xicnechico, xiccentlali, niman xichualtemohui, nican nixpan xichualhuica/ Eran narcomenudistas, no un cártel, asegura Mancera –Ahora vamos por toda la red que El Ojostejió a su alrededor, advierte el Jefe de Gobierno. La SEP suspende clases del nivel básico en Tláhuac. / “Sube, tú el más pequeño de mis hijos, a la cumbre del cerrito y allí donde tú me viste y donde te di mi mandato, allí verás extendidas flores variadas. Córtalas, júntalas, ponlas todas juntas, baja en seguida, tráelas aquí delante de mí.” / Noxocoyouh, inin nepapan xochitl yèhuatl in tlaneltiliz, in nezcayotl in tic-huiquiliz in Obispo/ La dependencia indicó que “durante el patrullaje en inmediaciones de la delegación Tláhuac el personal naval “fue atacado por presuntos infractores de la ley, por lo que se repelió, resultado del intercambio de disparos”, lo que dejó un saldo de ocho personas abatidas. / “Hijo mío, el más pequeño, Manolito, estas variadas flores son la prueba, la señal que llevarás al Obispo.” / Auh ca niman ic quihualcouh in iztac itilmà in oquicuixanotìcaca xochitl. Auh in yuh hualtepeuh in ixquich nepapan Caxtillan xochitl, neztiquiz in itlacoixiptlatzin iz cenquizca ichpochtli Santa María/ “Felipe de Jesús no era delincuente, apoyaba a su gente. Atte. La Gente”, se leyó en algunas cartulinas colgadas en La Conchita y La Nopalera. “Ayudó a mucha gente a poner su negocio, a polleros, a recauderías y tortillerías. También ponía dinero para las fiestas de los pueblos, apoyaba a los mayordomos y traía música o fuegos artificiales”, recordó una vecina de la calle Guillermo Prieto. / “Y extendió luego su blanca tilma en cuyo hueco estaban las flores. Y al caer al suelo las variadas flores como las de Castilla, allí en su tilma quedó la señal, apareció la preciosa imagen de la en todo doncella Santa María.” / Auh huel cenmochi, iz cemaltepetl olin, in quihualmottiliaya, in quimahuicoaya in itlacoixiptlalitzin/ Y es que a la hora de las traiciones El Ojos no se tentaba el corazón, según vecinos. “Pues así, si no te reportabas o te chingabas lana, iba y te ponía en la madre. Muy gacho. Se volvía loco. Los compas ya saben. Nadie se pasó con él por lo mismo. Mató a un policía en Canal de Chalco”, dijo un mototaxista. / “Y todos a una, toda la ciudad se conmovió, cuando fue a contemplar, fue a maravillarse, de su preciosa imagen.”

Nican mopohua, motecpana…/ Originario de la colonia Nopalera, el hombre de 48 años consolidó en los últimos 15 años su organización: distribuidores de cocaína y mariguana, sicarios, halcones, ruleteros, bici y mototaxistasque hacían recorrido por las carreteras federales a Morelos y Guerrero. / Auh huel cenmochi… /

“Y todos a una, toda la ciudad se conmovió, cuando fue a contemplar, fue a maravillarse, de su preciosa imagen.” /

“Y todos a una, toda la ciudad se conmovió…” /

“LA CIUDAD SE CONMOVIÓ.”

 

 

*Este artefacto se construyó utilizando la versión del Nican Mopohua de Miguel León Portilla (FCE, 2014) y fragmentos de los periódicos Gráfico, Pásala, Milenioy La Jornadapublicados los días 21 y 22 de julio de 2017.

 

 

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Paisaje con ruinasManuel Illanes (Santiago de Chile, 1979). Maestro en Letras Mexicanas por la UNAM. Autor de los libros Tarot de la carretera (Fuga, Chile, 2009), Crónica de Tollan (Piedra de Sol, Chile, 2012; La Ratona Cartonera, México, 2013), Memorias del inframundo (Mantra Ediciones, México, 2016), Paraíso inc. (Ediciones Ojo de Golondrina, México, 2018), Diario de la peste (Go Ediciones, Chile, 2019) y Paisaje con ruinas (2021).

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