Labrada
Por Agustín Labrada

 

 

EL FIN DE LA AVENIDA ESTÁ EN EL SABLE de Calixto García, que a caballo se aquieta con la espuma. Yo lo contemplo acostado en el muro, que escinde a la ciudad del Universo, y alucino el jazz y las mujeres de aquellos trasatlánticos, apenas dibujados por sus luces.

Hace dos horas ardió un viñedo que una mujer y yo sembramos sin mucho corazón. Ahora estoy solo mirando al general tan lejos de su pueblo, que es el mío, cuyos bordes no lamen el océano sino la infinitud, el campo, donde él también ardió siguiendo una bandera.

Le cifro mi secreto a un delfín que predice el día en forma de batalla y azulado como vuelo de danzón. Sé que así girará la rosa náutica, y en esa redondez que une a las confusiones: le invade al general la desmemoria y comienza a nevar sobre mi enigma.

 

 

EL RASTRO DE LOS ÁNGELES

¿Quién tiene el as de oro?,
¿quién la ruta precisa
donde darán las buenas noches
sin que la barra el humo?

Todo fluye hacia un fin y crea la nueva ausencia.
No podemos asir nuestra fortuna,
traducir santo y seña en múltiples reinados
si hasta vencer nos deja un gesto ocre.

¿Adónde voy tras el rastro de los ángeles?
¿De qué vale fundar una cabaña,
una familia y una oración que pronto olvidaremos?
Ahí se asienta la fe como arca de polen,
sucesión de escenas insondables,
rescatadas un día por el vino.

Entonces la libertad se vuelve barco,
una extraña ciudad con otra llave,
Odiseo hacia una mujer de niebla.

Entonces la libertad es un jardín
para romper su grito contra el muro.

 

 

ALUCINANTES MUROS

Entre mi padre y yo está la guerra,
aunque a veces las balas sean este silencio,
un silencio que hiere
y levanta arrecifes con dragones,
mentiras herrumbrosas, alucinantes muros.

Cuando mis armas eran la inocencia,
año tras año fui
enumerando sus demonios
hasta armarle una cruz para cada arponazo.

Ahora que la inocencia es un remo invisible,
descubro en mí demonios de mi padre
y la guerra renace como un lobo
que ha visto entre sus uñas
dos sables siempre grises condenados a muerte.

 

 

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Poesía | Décimas de Agustín Labrada

 

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Agustín Labrada. Escritor de origen cubano residente en Cancún, autor de los poemarios La soledad se hizo relámpago, Viajero del asombro y La vasta lejanía; la antología poética de la Generación de los Ochenta Jugando a juegos prohibidos; los libros de periodismo cultural Palabra de la frontera, Más se perdió en la guerra, Un paseo por el Paraíso, Seis caminos y Ellas están de paso, y los de ensayos Teje sus voces la memoria, y Padura y el Nuevo Periodismo.

 

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