cuerpos de cristal

 

 

CUERPOS DE CRISTAL

 

Luis Alberto G. Sánchez

 

1

 

Huimos. Y enconados por algún ciclo en derrumbes vimos crecer lejos de nuestras manos la espiga ante nuestros ojos. ¿Qué fue aquello dilucidado por nuestros padres? ¿Quién hablará, desde este tiempo de la Gaviota y el Navío? ¿Quién habrá de hurtar cada espasmo gastado en el cauce de tu río? Porque nuestra historia de mares y montañas, de exilios y pérdidas, solo hablará para reconocernos cuando tus ángeles pavorosamente nos vigilen, a nosotros, quienes no fuimos los que tú, Hedor de Lastres, tenías en mente.

 

2

 

Espejos, Caña, Materia Orgánica. Recabamos de la noche aquel tránsito de colores diurnos. Pensar en el mundo como cartógrafos cargados en estalactitas, tiendas de petróleo abiertas a la simultánea línea de tus labios.

 

Por eso, te nombro: Silencio, Catedral de Pensamientos.

Después de haberte conocido, todo nombre que llama nos desheredera, nos atrae desde tu ausente espíritu, ya distante pero nuestro.

 

 

3

 

Quizá ya nadie tenga su propio nombre. Desde nuestro nacimiento fue comprender que tus brazos quebrantaron nuestras venas. Una vez y otra vez desee todo el universo. Me anclé a tus ojos y vi por qué mi vida era destierro y olvido. Así vi crecer la tarde y tragué de tus pechos el miedo, me ahogué con el furor de las canónicas flores de tu vientre. Y no sé por qué fuimos cuerpos, piedras… Si todavía tus espermas siguen derramándose en nuestros labios, no sé por qué huyes.

 

4

 

¿Qué decir de ti?

¿A quién llamar desde la exasperada involuntad de tu palabra?

Yo nazco. Broto Alga, Numen, Espiga.

Siento cada goteo en la entraña:

desierto en la llanura fértil de mis sueños.

 

 

5

 

El único camino fue apartarnos de tu vientre. Huimos y nuestra vida es arrancada de tu parnaso como larvas con culpa de convertirnos en la hendidura de tu aniquilamiento. Nuestra vida cayó como caen los ángeles: cerdos ahogados en el fango de tus lágrimas.

 

 

6

 

Espero aquí el próximo tranvía de la noche:

la mañana traerá la melodía del hijo

ahogado en mis espermas.

 

 

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Luis Alberto G. Sánchez (Morelos, México, 1985). Ha asistido a diversos talleres de poesía y narrativa de Quintana Roo y Puebla así como en diversas mesas de lectura. Ha publicado en algunas revistas como Tropo a la uñaSalvo el crepúsculoPalabra ebúrnea Hojas de Hierba. Colaborador del movimiento cultural “Red de la palabra aurea” realizando lecturas de poesía. Fue editor, junto con José Antonio Íñiguez, de la revista digital Salvo el crepúsculo y Cracken. Prepara su primer volumen de poesía.

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