Reseña

Reseña | La travesía permanente de Luciano Núñez, por Macarena Huicochea

Travesía

 

 

Tan lejos y otra vez en casa: la travesía permanente de Luciano Núñez

 

Macarena Huicochea

 

Confieso que, desde hace años, me resulta difícil encontrar poetas jóvenes o contemporáneos que logren atraparme en las redes de sus palabras; antes bien, muchas veces (salvo contadas excepciones) detecto cierto descuido y negligencia en quienes se acercan a este género literario.

Y es que es indudable la extraordinaria evolución que ha tenido la poesía moderna; así como la fuerza y talento de algunos de sus exponentes nacionales e internacionales: la palabra poética se ha liberado de todo lo que impide a un idioma explorar nuevas posibilidades de expresión y descubrir ese aliento capaz de renovar el lenguaje una y otra vez.

La poesía no pretende solamente renombrar el mundo, sino que esgrime su poder de mostrarnos aquello que nos pasa desapercibido; lo que de tan visto se nos vuelve invisible; e  incluso aquello que se oculta a esa visión superficial o apresurada que lanzamos sobre el mundo,  hacia los “otros” y ante nosotros mismos…

Y es aquí en donde celebro la decisión de Nicolás Durán de la Sierra, fundador del Premio Internacional de Poesía Caribe-Isla Mujeres y editor de La Gaceta del Pensamiento, por elegir el libro Tan lejos y otra vez en casa, de Luciano Antonio Núñez como su cuaderno 44, de reciente publicación.

Quienes conocemos a Luciano Núñez sabemos de su destacada labor periodística en nuestro estado y del desempeño que ha tenido en la función pública y en la comunicación social. Muy cercano a las noticias y a la información efímera (que deja de tener importancia cuando pierde actualidad), Luciano ahora parece permitirse una licencia ajena a su oficio: la ensoñación y la subjetiva evocación de aquello que le sucede a partir de un mundo interior: mundo en el que el espacio y el tiempo juegan y se entretejen sin conflicto, convocando (y evocando) un ayer que se pretende ahora; un allá que adquiere su justa dimensión desde el aquí.

Y es que su experiencia como inmigrante llegado de Argentina le ha permitido descubrir la posibilidad de encontrar en Cancún y en Quintana Roo un hogar lejos de casa, y ser capaz de recrear, a través de este libro de poesía, esa nostalgia ambigua que experimentan quienes logran que la ciudad los reciba y les permita sentirse parte de una historia común: la de una especie de exilio que va más allá de lo geográfico y nos trastoca el alma:

 

INDIFERENTE A LA LUZ,

la ciudad se expande

con aromas de cloaca y panadería.

Los veladores se duermen

a la hora en que las nubes

edifican siluetas de oro.

 

Están aquí los desconocidos

que alguna vez amé.

Pero sólo encuentro,

en este camino de penumbra y lejanía,

la vedada imagen de la infancia,

los repetidos senderos que me esculpen.

Lejos de tu tibieza,

el abismo de esa distancia

ha marcado el tráfico de mis venas,

la migración de mis aves oscuras,

y en esta ciudad

el cuerpo encalla en remotas soledades

 

Tan lejos y otra vez en casa nos reta a reconocer que sobre la urdimbre del pasado se borda la trama del presente, habitado por los recuerdos que dan nombre y existencia a cada momento efímero devorado por el tiempo, pero eterno en la memoria y en las palabras que (como el mismo autor asienta en sus versos)  le impiden desaparecer:

 

A VECES NO IMPORTAN

las palabras que exiliamos,

que dejamos morir sobre la cama

o lanzamos contra el sentido del aire.

 

Importan más

la tarde en que juegas con un perro,

las manos que labran la magia de un cumpleaños,

las hebras de perfume de una mujer que pasa…

 

Ya en la dedicatoria el autor nos advierte respecto a la postura que asume ante el lenguaje y la poesía: “a los que cuidan la palabra como un hecho milagroso que nos une…”

Y es que aunque cada autor posee un estilo propio, una huella digital o aliento que nos invitan a percibir lo que el escritor pronuncia desde su mirada,  la palabra solo adquiere sentido cuando logra resonar en el interior del “otro” que la escucha como si se tratara de su propia voz… una voz que recuerda la historia común , frágil y contradictoria de la condición humana.

 

CON LOS AÑOS,

todo cabe en una piedra

que atesoramos y arrojamos contra el río,

y regresa danzando,

entre la cornisa del agua y el aire.

 

Leer la poesía de Luciano deja un sabor agridulce en el espíritu, ese sabor un tanto amargo que  sazona la vida cuando descubrimos la complejidad de tratar de compartir mundos, sueños y propósitos comunes. Sin embargo, a lo largo del poemario, Luciano va dejando guiños y evocaciones en los que el amor, la pasión y el deseo se convierten en aliento para continuar buscando un horizonte… no importa cual ni que tan lejos se encuentre , ni tampoco si se aleja a cada paso, lo que vale es que ilumina el camino:

 

IGNORANDO EL CAOS,

nos besamos.

Como un malabarista,

doy un paso al costado

para caer o abrazarte.

 

 

Estoy convencida de que éste será el inicio de una fructífera producción literaria de quien considero un escritor (y lector) exigente con otros y consigo mismo; por lo que no dudo de que iremos reconociendo la evolución de un autor que, a través de esta obra, ha traspasado un umbral que no le permitirá dar marcha atrás porque, como bien señalara él mismo en la nota que se publicara sobre este poemario en el diario Cuarto Poder, en diciembre de 2019:

 

“Durante muchos años sentía que estaba incompleto y la llegada de una musa tucumana completó este círculo de letras; volví a escribir y sobre todo a confiar. Es justamente a ella a quien dedico este libro: Bárbara Pinello Imbert, porque fue quien me animó a re conectarme con ese otro yo que es ‘Luant’, que rechaza las cortinas y las corbatas; como escribo en uno de mis poemas; sin embargo, respeto a ese otro ser, que es ‘Luciano’, que vive en mí, que asume el alba y saca adelante el día a día”.

 

Así que enhorabuena por la Musa Tucumana, por el surgimiento de Luan y por Luciano, que se ha permitido reconocer la existencia del poeta que lo habita y al que seguramente ya nada ni nadie (ni siquiera el metódico periodista que es) podrá contener.

 

 

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EspejoMacarena Huicochea estudió psicología y es investigadora autodidacta de la historia de las religiones. Desde hace más de 40 años se dedica a la difusión cultural en medios. Ha publicado dos libros de cuento fantástico: Blasfematorio (Colección Becarios del Centro Toluqueño de Escritores) y La Caricia de la Esfinge (Colección: Biblioteca del Bicentenario del Instituto Mexiquense de Cultura); y en 2015 se publicó una antología de sus cuentos titulada Umbrales, que se presentó en la FIL de Guadalajara y en la FILEY de Mérida. Actualmente es editora de la revista Hola Tulum.

 

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