“La región abisal de la infancia”, una reseña de Sara Hernández sobre el primer libro de Irma Torregrosa titulado Piélago, el cual ha sido publicado recientemente bajo el sello de la editorial Cuadrivio Ediciones.

 

Irma Torregrosa, Piélago, Cuadrivio, 2020, 64 pp.

 

 

¿Se puede llegar al fondo de la infancia? Sabemos que aún no se llega al fondo del mar, que está aproximadamente a once kilómetros bajo la superficie marina. Sabemos que sólo se ha explorado alrededor del cinco por ciento de su totalidad. Pero ¿qué porcentaje de la infancia ha sido explorado realmente? ¿podemos hablar de estas dos cosas -el mar y la infancia- sin hundirnos como buques al cementerio subacuático de los lugares comunes?

Es precisamente esa zona la parte más profunda de la niñez, en donde empiezan los miedos y las preguntas que nos hacemos hasta que crecemos, a donde se aventura Irma Torregrosa en Piélago (Cuadrivio Ediciones, 2020).

Irma nació y radica en Mérida, Yucatán. Estudió Creación Literaria en el Centro Estatal de Bellas Artes (CEBA), donde ahora da clases. Fue becaria de verano de la Fundación para las Letras Mexicanas (FLM) en 2011, 2012 y 2015. Además, obtuvo el Premio Regional de Poesía José Díaz Bolio 2012, y con Piélago fue merecedora del XLII Premio Hispanoamericano de Poesía San Román, 2017.

Piélago, además, es su debut literario. Piélago, palabra que según Google denomina a la “zona del mar que comprende prácticamente su totalidad, a excepción de las orillas y el fondo”, podríamos usar piélago para referirnos también a la piel de éste, a esa dermis líquida que intriga a los niños en su primer contacto con ella. Desde el título de su obra, la autora ya promete un contacto piel a piel con su verso, que es de naturaleza narrativa, íntima, sutil pero cargada de constantes revelaciones que iluminan como las criaturas del fondo del mar, ese lugar hundido en la inexactitud de la memoria que sus textos exploran.

En Piélago, la infancia no es el mar que “llama la atención de los niños con su forma de suave orilla”, sino el que “más grande y más azul que el tiempo/ nos crea y nos reclama ̈. La niñez no es lo que vemos en las fotografías, esas “trampas a la memoria” como Irma las denomina, entonces qué es. La nostalgia gastada con la que muchas veces se evoca a la infancia -y que en el caso de la poesía a menudo sólo funge como un flotador inflado con empatía que previene al poema de hundirse por pesado y aburrido- es reemplazada por una genuina introspección, una necesidad real de responder a esas preguntas que nuestros padres muchas veces decidieron, era mejor sellar con cinta canela y cerrojos:

 

por qué los besos de papá no curan mis rodillas

aunque todos dicen que sí

por qué si dios nos quiere nos ahorca

por qué no me gusta ir a la playa (p. 7)

 

Pero la poeta sabe que las preguntas no siempre se hacen de forma explícita. En ocasiones la pregunta es un sentimiento que sólo se puede esclarecer cuando nos adentramos de lleno al recuerdo, hasta trazar un mapa de él, un mapa donde podamos encontrar la coordenada exacta del instante que nos duele e incomoda:

 

La maestra sugirió a mis padres que me compraran libros sobre el mar, las cosas que le gustan a los niños, pero a sus ojos, yo no era un submarinista. Mis padres dijeron que las niñas no hacen eso, que las niñas danzan alrededor de las cosas que otros hacen, que las niñas no podían descubrir. (p.11)

 

Entonces ¿se puede llegar al fondo del mar o la infancia? ¿Vale la pena seguir hablando de uno o de otro? Piélago demuestra que no lo vale cuando nos quedamos chapoteando en sus orillas, pero sí cuando nos subimos a nuestro submarino lírico, y bajamos hasta la parte más remota, la región abisal de la infancia, de la que tal vez se conoce menos del cinco por ciento, porque la experiencia humana es un mar infinitamente vasto que se multiplica unas trescientas veces por minuto cada que una nueva persona llega al mundo.

 

 

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Sara Hernández (Toluca, Edo. México, 1999) Radica en Cancún desde el 2009, estudió el
bachillerato en el Centro de Educación Artística Ermilo Abreu Gómez y formó parte de los
cursos del Centro de Experimentación Literaria en el 2019. Ha publicado en espacios como
Tierra Adentro, Tropo a la uña, Revista Norte/Sur, y Cracken. Actualmente estudia la
Licenciatura en Comunicación en la Universidad Anáhuac Cancún.

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