Cabeza
Imagen: Mantis Editores

 

A continuación, presentamos un texto escrito por el escritor jaliscience Juan Chávez acerca de «Alguien hunde mi cabeza», del poeta cancunense David Anuar, con el cual éste se hizo acreedor del XXXVIII Premio Nacional de Literatura Joven Salvador Gallardo Dávalos 2020 y que ha sido publicado recientemente bajo el prestigioso sello de Mantis Editores. Este escrito fue leído en el marco de la Feria Internacional del Libro de Tuxtla Gutiérrez (FILTUX) 2021.

 

 

Alguien hunde mi cabeza o maneras de fortalecer el sistema inmunológico

 

Por Juan Chávez

 

 

La primera vez que tomé el libro en mis manos, a parte de notar la preciosa edición, me pregunté si podía intuir de qué trataría a partir del título: Alguien hunde mi cabeza. Qué cabeza, quién la hunde y dónde, por qué. El título por sí mismo es ya una provocación, un misterio. Decir sin decir, anunciar sin anticipar, inquirir sin juzgar.

Terminar de leerlo es salir de una fuerte afección; a la orilla del mar de la peste, bañado en sal, con los ojos rojos, dolientes, con el sistema inmune hecho pedazos, pero volviendo, de a poco, al sopor de los días.

Entonces fue cuando me pregunté, qué hace al libro capaz de provocar tal catarsis. De forma inocente pensé haber resuelto las inquietudes iniciales, como si el desasosiego post lectura no fuese en sí mismo un acierto poético.

A manera de respuesta, hice la siguiente lista de razones por las cuáles Alguien hunde mi cabeza es una respuesta del sistema inmunológico, un dolor sanante, una boca lanzada al abismo, el piso amarillento de los hospitales, la vértebra número 34, una herida que se cierra expuesta al aire.

 

  1. Medicina familiar. ¿Por qué los héroes jamás se enferman? ¿Con qué cojones los seguros nos deducen la vida? ¿Por qué las vértebras no resilien como las plantas?

Este apartado es una radiografía a la familia, al miedo, a la incertidumbre. La apología seca que enfrenta toda estirpe, al reconocer al último miembro, el que va a ver morir a todos, la enfermedad. Este avistamiento tardío trae consigo un espejismo muy parecido al dolor, que se cura con el tiempo y con suerte, sana antes de volver a aparecer. Intuyo este apartado como el más autobiográfico del libro, dado que se perciben de primera voz las imposibilidades del cuerpo, sus modificaciones y la tristeza del encuentro.

 

  1. Oncología del caos. Es el mapa semántico de una agonía. El viaje astral a través de los garabatos y garfios del testimonio, o la autobiografía, o una carta de despedida, o un reclamo. Todos conocemos al príncipe Cáncer, pero en estos poemas, entramos a su palacio de triángulos oscuros, a la luz de sus días y la sombra que le nutre. Un cuerpo expuesto a las bacterias que le descomponen vivo, y este escribe, escribe porque es lo único que sabe y puede hacer.

 

  1. Cotidiano Cero. Es el techo que se nos viene encima en la mañana. La luz del cuarto, el embate al despertar. Es la ciudad que se sube a la cama y se acuesta a nuestro lado, mientras nosotros nos levantamos y la vemos de lejos, quedarse dormida entre las cobijas, mientras hay que ir a trabajar.

 

Abro los ojos y veo el techo

Me levanto hacia las razones del día

 

Este apartado se lee bocarriba, un día por la mañana, preguntándose por lo que está en el techo, entre el techo, más arriba del techo. Lo material y lo inmaterial. Justo en el despertar, donde pesa más el día y hay razones por las cuales levantarse.

 

  1. Fagias. Cuenta la historia que responde a la pregunta con la que comenzamos la lectura, en el momento preciso. Un rey condenado por sus propias palabras. La imagen de lo que habremos de convertirnos. Las hambrientas villanelas. La azarosidad de los córvidos atabanados. Hay comida que se come con las manos. Devoro estos versos que son hielo, pelo, grama, velcro y todo lo bajo.

 

  1. El demonio de Horton (extractos del diario médico de Reynaldo Jabes). Una bestia acecha entre los pasillos del hospital británico de Héctor Viel Temperley. Entre las sillas giratorias, las tomas eléctricas, las clavículas y los cráneos. La química y la física moderna recorriendo las calles de Horton en busca de respuestas. Una bestia que sueña con la cisura de los hombres.

 

Inteligencia voraz, ritmo y sonoridad que contiene una poesía pensada para saber decir lo que se tiene que decir. Dudo mucho que hagan falta razones para hundir la cabeza en este libro y proclamarse, junto a Nabucodonosor, príncipe semoviente de las vacas y los bueyes.

 

 

También te puede interesar: Cuatro poemas de «Alguien hunde mi cabeza», de David Anuar

 

 

****

 

Juan Chávez (Tala, Jalisco, 1993). Ingeniero Civil (UdG). Ganador del Concurso Literario Luvina Joven V en la categoría de poesía. Incluido en la antología de cuento Todo se sabe en este mundo (Editores Fallidos, 2019). Participó con algunas columnas en la revista Ingenio Nacional.

También le puede gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.