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Bebidas | Mi vino interior: ¡Tal y como lo entendiste! | “Vino por aquí y vino por alla” por Ariel Morales

En esta segunda entrega, el connotado sommelier radicado en Cancún, Ariel Morales, ofrece 9 tips a tener en cuenta a la hora de elegir un vino; maridaje y copas.

 

 

Por Ariel Morales (*)

 

Cada uno de nosotros cuenta con un vino interior y no es mentira.

Alguna vez te has encontrado en la situación: escuchas una voz que te dice: ¿y si compras un vinito? O cuando te dicen: una carnita y de inmediato piensas en un vinito.

O cuántas veces has querido celebrar con un vino espumoso (imagínate si en vez de decir espumoso has dicho ¡Champagne!) no, no; muestra clara que tu vino interior existe, muy en el fondo, pero existe.

Si a pesar de lo ya dicho no te sientes convencido, solo recuerda cuántas veces has ido a comer una carnita, pero no de esas que cubren el plato completo de tan estiradas que están; hablo de ese corte de carne popular que llaman Nueva York o Rib-Eye, de esas carnes estoy hablando y por naturaleza, tu vino interior dice: un vinito tinto ¿no te ha pasado?

O, como cuando vas al supermercado y, por pura naturaleza, inviertes hasta 20 minutos de tu tiempo en las estanterías de vinos.  Igual y terminas no comprando nada, pero hasta agarras las botellas de vino fingiendo que sabes, eso sí, de manera inmediata te alejas de las botellas caras.

Bueno mi pequeño gran amante del vino…ése es tu vino interior que te habla. Por esta razón te invito a que lo escuches, lo entiendas, pero, sobre todo, lo dejes salir.

Una relación amistosa, sin excesos

No es difícil en verdad, sólo necesitas prestar atención y comprender las necesidades que tiene, construye una relacion amistosa y ábrele las puertas para que, de una vez por todas, pueda ser libre, ojo, no estoy hablando de crear una relación libre recreativa: no.

Recuerda que al final del día el vino es un producto de contenido alcohólico que, si no te relacionas bien con él, pronto, de lo más popular que hablaremos es de la doble AA.

Continuando con nuestro tema, te comparto un poco de vocabulario básico para poder emprender el nuevo sistema de comunicación con tu vino interior:

  1. Es importante que cuando quieras beber una copa de vino, literal, deberás tener copas en casa para lograr este objetivo. Te recomiendo que cuando las compres elijas sabiamente, y no estoy hablando de marcas o de costos. Estoy hablando del material (cristal en este caso), estilo (copa alta, baja) tipo (estrecha angosta), no te estreses, hoy cada vino, cada uva y cada región tiene su propia copa; sin embargo, una copa estándar estaría genial para empezar.
  2. En este caso el que sea de tu agrado, un tiempo, dos tiempos, flejes, eléctricos, pero, por favor, considerar tener uno, para no tener la necesidad de abrir tus botellas con un zapato (video popular en redes sociales) o pasar por la pena de tener que empujar el corcho al interior de la botella.
  3. Vino espumoso. Dícese del vino que, en su haber, cuenta con burbujas (gas carbónico). Este tipo de vino suele estar presente en celebraciones, graduaciones, premiaciones, reconocimientos, cocteles, etc. Es sinónimo de alegría.
  4. Vino blanco. Aquel vino de apariencia amarilla, amarilla-verdosa o dorada en algunos casos. Vinos que puedes seleccionar cuando quieres pasar un momento rico en tardes soleadas o con la lectura de un buen libro (cuando digo buen libro hablo en general). Este tipo de vinos armonizan bien los platos ligeros, de salsas cremosas, ensaladas no tan pesadas, mariscos y carnes blancas.
  5. Vino rosado. Hermosos a la vista, sin embargo, de estructuras varias; desde los dulces, refrescantes, hasta los secos. Estos vinos en tiempos pasados se creía que eran para principiantes (no lo son), no te dejes llevar por le color o por la marca. Si no conoces de rosados, mejor no intentes meterte con ellos, más adelante te platicaré a fondo para entenderlos mejor.
  6. Vino tinto. Por mucho el más complicado y el más complejo, ese que tu vino interior dice que es muy amargo, alcohólica y que te hace poner muecas en tu rostro. Sin embargo, de prestigio y renombre; hay de varios estilos, que pueden encantar hasta el más principiante paladar. Un vino tinto joven, un tinto con barrica de roble, un vino tinto de guarda, te darán cosas totalmente diferentes. Hoy el mercado tiene grandes propuestas, no te compliques, Sudamérica por enfatizar Chile y Argentina de las mejores propuestas calidad-precio que podrás encontrar en el mercado. Aunque siempre es mejor solicitar ayuda de los especialistas en la materia.
  7. Elemento fundamental para el gozo de esta bebida. Blancos y espumosos fríos. Vinos tintos frescos. ¿temperatura ambiente? ¿De dónde? ¿De Cancún o de Francia? Si vives en México, blancos y espumosos fríos, vinos tintos frescos, punto. Recuerda que somos principiantes aún y es más probable que te la lleves mejor así que intentando ser un experto.
  8. Acto de matrimonio entre la comida y el vino. No existe el maridaje perfecto, solo existe mi maridaje perfecto”. Recuerda que el vino es cuestión de gustos y en gustos se rompen géneros. Arriésgate a pensar un vino cuando comes, aunque no sepas maridar, sigue los pasos anteriores y algo bueno habrá de resultar, que no te de miedo experimentar.
  9. El vino acompañado siempre es mejor. Ya lo diría uno de los mejores poetas franceses de la posguerra Georges Brassens: “el mejor vino, no necesariamente es el más caro, sino el que se comparte”.

 

(*) Ariel Morales es un destacado sommellier que trabajó en las cadenas de hoteles más importantes de México y actualmente es director general del Instituto Mexicano de Vinología, INVI.

 

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